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LAS TARJETAS SON UNA “ESTAFA”

Por Mario Ugalde C.

Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Algunos dicen que son una bendición, otros que salvan la tanda en cualquier momento, pero pocos las utilizan solo en emergencias y la gran mayoría las usan todos los días hasta para pagar los dos colones que cuesta una bolsa plástica en un supermercado popular. Efectivamente, les voy a comentar sobre las tarjetas de crédito... sí, sí, las mismas que lo tienen con el agua hasta el cuello en este momento.

El problema se origina porque los ticos, por naturaleza, son compradores compulsivos, van a la farmacia en busca de una medicina urgente para curarse algún padecimiento y, en un instante ya han comprado lentes oscuros, chicles, un juguetito para que el chiquito no llore, en fin, la famosa tarjetita plástica los sacó del apuro médico y de paso “financió” la compra de otro montón de chunches que no necesitaban. Cuando llegan a la casa y sacan las tonterías, caen en razón sobre la estupidez que cometieron, pero ya p’que, si están con la tarjeta al tope y sin posibilidad de pagarla.

Eso sucede porque una buena cantidad de ticos no ha entendido que las tarjetas de crédito cumplen una función casi idéntica a las famosas financieras. Recuerdan aquellas que hace unos años le robaron la plata a medio Costa Rica porque ofrecían intereses de hasta un 60% y finalmente no pudieron hacerle frente a la torta. Cómo es posible que algunos vayan al supermercado a comprar la “comedera” y paguen con una tarjetita que le cobra más del 50% de intereses, no entienden que eso es una “estafa”, otros dicen que la usan porque así acumulan puntos para luego cambiarlos por viajes a la playa o por dinero en efectivo... no sean ingenuos, los tarjetazos son uno de los negocios más redondos del mundo, si le “regalan” mil colones es porque ya le quitaron 5 mil, entiendan que en esta época nadie regala nada.

El problema se agrava porque “están a la libre”, cada uno de los emisores cobra los intereses que le da la gana y a nadie le importa, deberían de escuchar al diputado Óscar López, quien recientemente presentó un proyecto de ley para poner un tope al cobro de intereses, la idea del legislador del PASE es ayudar a un millón doscientos mil ticos que poseen esos instrumentos de pago, la situación es verdaderamente trágica porque se calcula que más de 300 mil se endeudaron tanto que tienen el salario embargado o están a punto de perder sus bienes, y es que no hay como quitárselas de encima... cuando usted menos se imagina entra la llamada con “vocecita” de yo no fui y empieza el martirio... “mire se ganó el derecho a tener una tarjeta de crédito... mañana se la haremos llegar”, yo no sé ustedes pero lo primero que hago es cortar la llamada y si me llega la tarjeta la parto en mil pedazos.

Las tarjetas de crédito son “una estafa legalizada”, que lo único que logran es empobrecer más al necesitado. Actualmente, en un país chiquitito como este existen más de 346 diferentes tarjetas, los bancos emisores son tan desconsiderados que cobran intereses superiores al 50%, otros son un poquito más concientes pero igual cobran bastante por pasar el plastiquito. Algunos podrían estar pensando en este momento que “salados los que se embarcan” ya que existe un contrato donde se establecen las reglas de la utilización de las tarjetas, pero todos sabemos que esos contratos nadie los lee, no porque no queramos, sino más bien porque los escriben en un lenguaje muy técnico y con letra pequeñita para que nadie entienda que diablos dicen.

¡Señores!, ¡por favor...!, ayuden a los costarricenses, qué hace la Defensoría del Consumidor, la Defensoría de los Habitantes y el otro montón de defensorías que no le meten mano a semejante abuso. Estoy de acuerdo en que debemos pagar por el servicio, pero no permitan que nos “estafen”, pongan límites al cobro de intereses, el 25% anual está más que bueno. Mientras tanto, frenan “estos asaltos a mano armada”, les recomiendo que exijan a los emisores utilizar una letra más grande en los contratos, para por lo menos leer lo que dicen.


 
 
 




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