San José, Costa Rica, Miércoles 4 de junio de 2008, 06:52:46.


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• Dejó ¢2,5 millones debajo del colchón:

ESTRANGULÓ ESPOSA Y SE COLGÓ DE ÁRBOL

Paola Hernández / Adolfo Ruiz
phernandez@diarioextra.com
aruiz@diarioextra.com
Fotos: Alberto Monge, Donald Cerdas, corresponsales

El cuerpo de Gómez fue hallado a unos 400 metros de la vivienda, estaba colgado de un árbol.
Marta Eugenia Alvarado, de 35 años, jamás imaginó que su marido Gerardo Enrique Gómez Ramírez, de 40, había ahorrado durante un buen tiempo dinero para el funeral de ambos.

Lo más descabellado es que este hombre encargado del parqueo Arce Villalta, ubicado en el centro de Cartago, tenía planeado asesinar a su mujer tras 18 años de matrimonio y luego colgarse de un árbol, en San Pablo de Oreamuno, en esa misma provincia. Aparentemente fueron los celos los responsables de la decisión del agresor.

Parece que todo estaba fríamente calculado, el marido dejó una carta pidiendo perdón a sus dos hijos, a su madre y a otros familiares por la trágica decisión, además indicando cómo debían de ser usados los ¢2,5 millones que dejó bajo el colchón.

ABANDONÓ EL TRABAJO

Sin levantar la menor de las sospechas Gerardo llamó a su patrón para indicarle que se ausentaría de sus labores pues debía encargarse de unos asuntos familiares. Tras haber abandonado su casa muy temprano y esperar que ambos hijos de 7 y 17 años de edad salieran a estudiar, perpetró el macabro plan.

Faltaban pocos minutos para las 11 de la mañana, Marta estaba haciendo el aseo y supervisando el negocio familiar -Pulpería Linda Vista- cuando su compañero casi tumba la puerta a golpes, actitud totalmente ajena a su personalidad, dijeron algunos testigos.

Una vez adentro hubo forcejeo, la mujer trató de salvarse, mientras las manos de su esposo le apretaban el cuello, ella murió en segundos, quedó postrada en la cama matrimonial de la habitación principal.

Una vez que Gómez confirmó que estaba muerta, se dirigió hacia una montañita a unos 400 metros de la casa, y ahí, sin testigos, cumplió lo que había planeado.

Sacó una cuerda que llevaba en la bolsa de su pantalón: un extremo lo amarró a una rama de un árbol y el otro se lo ató al cuello, para así ahorcarse.

Los vecinos dijeron que el agresor salió apresurado y nervioso, por lo que de inmediato fueron a buscar a la pulpera, pese a los insistentes toques no abrió. Randall Mora, vecino, pudo mirar por la ventana que Alvarado yacía inerte.

TESTAMENTO Y PERDÓN

Una carta hecha a puño y letra de Gerardo hacía reveladores testimonios. Las autoridades la encontraron sobre el equipo de sonido, en la sala, ahí la dejó visible para que la hallaran.

En la nota hacía mención que bajo el colchón que estaba en el lugar de trabajo, dejaba nada más y nada menos que dos millones y medio de colones, plata suficiente para pagar el entierro de la pareja y los gastos del funeral; el resto se lo dejaría a los hijos, es decir, dejó el testamento sangriento.

La noticia corrió por el pueblo de agricultores, nadie podía dar crédito a lo ocurrido, pues la pareja era conocida por su excelente relación tras años de estar juntos, una familia ejemplar, dijeron quienes los conocían.

Agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de Cartago se hicieron cargo del caso.

QUIÉNES ERAN

• Nombre: Marta Eugenia Alvarado
• Edad: 35
• Vecino: Oreamuno, Cartago

• Nombre: Gerardo Enrique Gómez Ramírez
• Edad: 40 años
• Vecino: Oreamuno, Cartago


 
 
 


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