PRISMA
PARA QUÉ OFRECEN SI NO PUEDEN CUMPLIR
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
Por más que lo intento no puedo entender la demagogia de los gobernantes. Por qué diablos ofrecen cosas que no pueden cumplir, cómo es posible que cada vez que hay una emergencia se presentan a los lugares a decirle a las personas: “tranquilos, muy pronto su tragedia terminará”, y apenas pasa la emergencia se van y no regresan hasta el próximo invierno. ¿Qué piensan?, que con ofrecer y ofrecer es suficiente, ¡no señores!, tengan palabra y si no pueden cumplir los ofrecimientos mejor quédense callados, porque la gente agradece más que le den un bollo de pan de una vez, a la promesa de una casa que nunca tendrán.
No sean ingratos con las familias que duermen con un ojo abierto y el otro cerrado porque en cualquier momento el río se lleva sus casitas. No me digan que la culpa es de ellos por construir en zonas de alto riesgo, porque muchas veces sus viviendas tienen hasta los permisos municipales al día y en otros casos no tienen otra opción más que instalarse ahí, debido a que sus ingresos no les permiten algo mejor. El que no se a mojado nunca seguramente cree que nadie a tenido que sacar lodo en la madrugada de su casa, el que nunca a aguantado hambre jamás va a solidarizarse con los necesitados porque cree que en la vida nunca lo va a ocupar y por eso, salados los demás.
Que tristeza comentar lo mismo del año pasado, el antepasado y hace diez años, con la caída de los primeros aguaceros del presente invierno ya comenzamos a escuchar a las familias de Aserrí, Cañas, Desamparados, Río Azul, Cartago, Corredores, Parrita, Quepos, Atenas, etc...etc...etc... diciendo que el Gobierno les ofreció una casita desde hace mucho tiempo y aún no les dan nada. Entendemos perfectamente que en tiquicia existe una maraña de leyes que traban todos los trámites, pero para eso están las declaraciones de emergencia, o busquen alguna alternativa que les permita darle una respuesta rápida a las personas necesitadas... para qué esperar que mueran las personas si se puede evitar a tiempo.
Otra cosa fea es tener que escuchar a los responsables de las instituciones diciendo que “hacemos lo que se puede porque son problemas arrastrados desde gobiernos anteriores”. No sean mediocres, eso ya lo sabemos... ustedes aceptaron la responsabilidad de conducir este país y ahora deben hacerle frente a la situación, dejen de actuar como chiquitos “yo no fui, fue tete, pégale pégale que ... nadie fue”, es chocante escuchar a personas “inteligentes” con el mismo cuentito de toda la vida.
Tampoco pretendemos que se conviertan en “magos” y con solo chasquear los dedos las viviendas estén listas para las familias en mayor riesgo, pero por lo menos díganle a los responsables de tramitar los proyectos que el asunto es de vida o muerte, que trabajen horas extras, en fin, que se pellizquen para ver si acaso este año sacamos a 900 familias del peligro, y el año entrante a otras más, hasta que llegue un invierno en el que todos podamos dormir tranquilos. Si ya tienen la plata para hacerlo es cuestión de poner manos a la obra. Nadie dijo que los trámites en el Gobierno son fáciles, ahí hay controles hasta para ir al baño, pero resulta que para hacer cosas urgentes no se pueden brincar un solo procedimiento porque es un delito, pero cuando nos damos cuenta nos robaron la plata de Fodesaf, del Banco Anglo, del ICE, de la CCSS; en fin, los controles son para las menudencias urgentes, pero nos roban las millonadas y nadie se da cuenta. Y entonces ¿qué es?..., ¿vigilan lo pequeño y urgente pero lo grande lo dejan de la mano de Dios? Cuidadito, porque de qué nos sirve que eviten el robo de unos miles de colones si los controles se vuelven vulnerables ante los ladrones de cuello blanco.
Solucionemos los problemas con urgencia porque las familias ya están cansadas de palmaditas en la espalda y promesas que se olvidan al día siguiente de la inundación. Vean que se los digo... el invierno apenas está empezando y si no se pellizcan muy pronto estaremos llorando la muerte de muchas personas por la inoperancia de algunos funcionarios públicos.