PRISMA
POR VER LA TAZA NO DISFRUTAN EL CAFÉ
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
El ser humano por su propia naturaleza es materialista... sí, sí, …la mayoría se fija primero en la envoltura y luego en lo que viene adentro, aunque lo que realmente se necesita sea el contenido porque el resto va directo el basurero, así son muchas personas, andan blusas y camisas de marca “fina”, aunque su ropa interior esté sucia y llena de huecos... eso ocurre por “el qué dirán”, muchos por estar tratando de aparentar lo que no son terminan asfixiados económicamente, otros ven lo físico de una muchacha o un muchacho y “se van de bruces”, pero cuando empiezan a conocer los sentimientos de aquel “ogro” descubren la embarcada que se dieron, y a veces no hay marcha atrás. “Ya p’que”.
Con el fin de ayudarles a que abran los ojos para que descubran lo que realmente vale la pena, hoy compartiré con ustedes una historia sobre la gente que por fijarse en la cerámica de la taza olvidan disfrutar el café, el mensaje que me envió la señora Mirta Paladino Loría dice así:
Un grupo de profesionales, todos triunfadores en sus respectivas carreras, se reunió para visitar a su antiguo profesor. Pronto la charla se convirtió en quejas acerca del interminable estrés que les producía el trabajo y la vida en general.
El profesor aprovechó el momento para ofrecerles café, fue a la cocina y rápidamente regresó con una cafetera grande y una selección de tazas de las más diversas: De porcelana, plástico, vidrio, cristal, unas sencillas y baratas, otras decoradas, unas caras, otras realmente exquisitas, en fin… de todos colores, tamaños y precios.
Tomó aire y tranquilamente les dijo que escogieran una taza y se sirvieran un poco del café recién preparado. Cuando lo habían hecho, el viejo maestro se aclaró la garganta y con mucha calma y paciencia se dirigió al grupo: Se habrán dado cuenta que todas las tazas que lucían bonitas se terminaron primero, quedando solo pocas de las más sencillas y baratas, lo que es natural, ya que cada quien prefiere lo mejor para sí mismo. ¡Ésa es realmente la causa de muchos de sus problemas relativos al estrés!
Continuó diciéndoles: “Les aseguro que la taza no le añadió calidad al café. En verdad la taza solamente disfraza o reviste lo que bebemos. Lo que ustedes querían era el café, no la taza, pero instintivamente buscaron las mejores, las más bonitas. Inmediatamente después... todos se pusieron a mirar las tazas de los demás.
Nuevamente se dirigió a ellos y les dijo: “Ahora piensen en esto: La vida es el café. Los trabajos, el dinero, la posición social, etc. Son las tazas que le dan forma y soporte a la vida, por lo que el tipo de taza que tengamos no define ni cambia la calidad de vida que llevemos.
Entienden la moraleja. A menudo, por concentrarnos sólo en la taza dejamos de disfrutar el café, muchos olvidan que la gente más feliz no es la que tiene lo mejor de todo, sino la que hace lo mejor con lo que tiene. ¿Verdad?
Así que recuerden siempre que la única forma de ser feliz es vivir de manera sencilla, tener paz, amar, actuar generosamente, ser solidarios y amables. El resto... déjenselo a Dios, él sabrá como entregarnos lo mejor para que tengamos una vida placentera con calidad y amor. Nunca olviden que la persona más rica no es la que tiene más, sino la que necesita menos.