PRISMA
TRANQUILIDAD PORQUE LA SITUACIÓN ESTÁ DIFÍCIL
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
La situación por la que atraviesa Costa Rica es muy complicada. Los altos precios del petróleo, la crisis alimentaria, y el calentamiento global, nos tienen sumergidos en un enorme estado de preocupación que se agrava por los elevados índices de corrupción, delincuencia y otros problemas que debemos enfrentar diariamente. Todo esto nos hace caer en un círculo vicioso con lo que muchas veces por nuestra mente pasamos y repasamos las mismas palabras, las mismas opciones y los mismos pensamientos, sin llegar a nada en concreto, esta situación lo que logra es hacernos derrochar tiempo, aumentar nuestra ansiedad, y perder el buen humor.
Entiendo perfectamente que es difícil estar tranquilos cuando nuestros hijos lloran por hambre y no tenemos “ni un cinco” para comprarles pan y leche, por supuesto que comprendo las congojas que tienen que pasar la mayoría de familias para estirar el sueldito para que les alcance para cubrir las necesidades básicas y poder subsistir, pero lo mejor es tranquilizarse y pensar fríamente cada paso que demos para apaliar la situación, nada ganamos con “echarnos a llorar”.
Por eso debemos estar preparados sicológicamente para salir adelante y desempeñar nuestras funciones cotidianas lo mejor posible, entendiendo que la culpa de lo que ocurre a nuestro alrededor no es de nosotros, sino de las circunstancias mundiales, pero ni modo, si no queremos ahogarnos debemos de armarnos de valor y pensar que vendrán tiempos mejores. Hagamos un esfuerzo... trabajemos más, generemos ideas que nos den una mejor calidad de vida, ayudemos al país, entendamos que esto es de todos.
Muchos estarán pensando que es imposible concentrarse en una labor o actividad rodeados de tanta tensión y preocupación, pero déjenme decirles que sí se puede, siempre y cuando encaminemos nuestros esfuerzos a priorizar y trabajemos con la mayor perfección posible, porque lo que necesitamos es liberar nuestra mente, salir del círculo vicioso y estar en condiciones de analizar las cosas con calma. Para lograrlo no existe mejor distracción que el propio trabajo y la actividad productiva, pero avanzando, sin dejar asuntos pendientes.
Saben que podría ayudarnos... gozar la alegría ajena: Normalmente las personas que nos rodean se percatan de nuestro estado de ánimo, si nos mostramos felices quizá contagiemos a nuestros compañeros y con eso aumentarán las posibilidades de que las cosas salgan mejor. Pero si nos volvemos agresivos y chocantes, los hijos, el cónyuge, o los compañeros de trabajo saldrán corriendo para no enfrentarse al “ogro”. ¡Sáquele provecho a quienes lo rodean! Busque la tranquilidad, de todas formas “brinque, llore, o salte”, igual los precios del petróleo seguirán aumentando, y con ello subirá el arroz, los frijoles y el resto de cosas que necesitamos para subsistir, así pongámonos positivos y... “a trabajar carajo”.