Espeluznante descripción en juicio, Pérez Zeledón:
VIOLÓ, DECAPITÓ E HIZO PICADILLO A SU MAMA
ELÉAS ALVARADO
CORRESPONSAL
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Luis Alonso Aguilar, experimentado investigador del OIJ, explicó a los jueces de Pérez Zeledón los pormenores de la investigación sobre la muerte de Catalina Delgado a manos de su hijo.
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El asombro y la indignación se apoderaron ayer de jueces, abogados, defensor, familiares y todos los presentes en el juicio por el crimen de una mujer en Pérez Zeledón, cuando el investigador del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) describió la escena macabra que encontró en el lugar.
“La mujer tenía los dedos de sus manos y de los pies mutilados, regados por todos lados, el cuerpo tapado por latas de zinc, la cabeza lejos del cuerpo, envuelta en su blusa llena de heridas, golpes, sangre seca y todavía con los ojos abiertos”.
Luis Alonso Aguilar, experimentado investigador del OIJ, fue llamado ayer como testigo en el juicio contra Mario Delgado Delgado, de 39 años, quien es juzgado por el Tribunal Penal de Pérez Zeledón por descuartizar y hacer picadillo a su propia madre, crimen que conmocionó a la comunidad de La Puna, en Biolley de Buenos Aires, Puntarenas, el 27 de marzo de 2006.
DUEÑA DE FINCA DE 40 MANZANAS
La víctima, identificada como Catalina Delgado Delgado, de 62 años, regresó de Estados Unidos cuatro días antes y había anticipado que dividiría la finca de 40 manzanas para heredar a sus cinco hijos, sin embargo la muerte llegó antes de que pudiera cumplir esa promesa.
Según la informaciones, ella se quedó esa noche con su hijo en una humilde casa en medio de la montaña y al otro día muy de mañana el acusado llegó a la casa de su hermana gritando que salieran, que les iba a pasar lo mismo. Tenía en su mano una cadena de perro.
Estaba descalzo, se notaba que había caminado los dos kilómetros que hay entre ambas viviendas. Tenía sangre seca en su ropa, al igual que tejidos humanos, como si hubiera descuartizado a alguien.
Se le notaba perdido, como enloquecido. Como si le hubiera metido el mismo diablo. Su cuñado y otro persona lo amarraron con una soga y lo estabilizaron para llevarlo a la clínica de la comunidad.
Mientras tanto, se dio aviso a las autoridades, que sospecharon lo peor pero nunca imaginaron la escena trágica y sangrienta que encontrarían.
ESCENA DE TERROR
Cuando la policía llegó a la vivienda no podía creer la escena de terror. Los restos de la mujer estaban tapados con unas latas y hechos picadillo, los dedos de las manos y los pies arrancados de raíz, la cabeza desbaratada y envuelta en la blusa de la señora, los sesos afuera, el abdomen abierto y las vísceras afuera. Todo hecho con un cuchillo 28 que estaba ensangrentado en una esquina.
La autopsia reveló que dentro de la vagina encontraron semen, por eso se presume que la mujer fue violada por su propio hijo. Esta situación no pudo darse por demostrada porque la muestra era demasiado pequeña para que se hicieran los análisis respectivos.
Según la reconstrucción de los hechos realizada por Aguilar, todo empezó cuando la víctima salió de la casa y el acusado la golpeó fuertemente en la espalda. Ella cayó semiinconsciente, lo que aprovechó para atacarla con el machete y descuartizarla.
Después fríamente se fue donde su hermana y su cuñado para que lo acompañaran al lugar y hacerles lo mismo, pero ellos se lo impidieron.
SE DESCONOCE MÓVIL DEL CRIMEN
En el interrogatorio le preguntaron al investigador sobre el posible móvil del crimen y su respuesta fue que a nivel policial no tenían una explicación, solo hipótesis. Una de ellas es que la señora prometió repartir la herencia a sus hijos y para eso tenía que segregar la finca de 40 manzanas, lo que posiblemente no le agradó al imputado.
Además de eso, Mario Delgado no estaba muy bien de la cabeza, por eso estuvo internado en el Hospital Nacional Psiquiátrico Manuel Antonio Chapuí y para ese época no estaba tomando sus medicinas. Es posible que se haya enloquecido.
Adicionalmente era adicto a algunas drogas, aunque en ese momento no se detectó que estuviera bajo los efectos de psicotrópicos.
CON LA CABEZA AGACHADA
Desde el lunes, cuando se inició el juicio, el acusado solo se ha dedicado a escuchar. Por sugerencia de su defensor, pagado por el Estado, se abstuvo de declarar y se ha mantenido callado, frío, no habla, agacha la cabeza, tiene los ojos perdidos, está totalmente pasivo, inmóvil y solo escucha lo que ocurre en la sala.
Ante esa actitud, tanto jueces como abogados solicitaron que testificara el psiquiatra forense, quien está de vacaciones, por eso el juicio fue suspendido hasta que el especialista pueda rendir testimonio.
¿QUIEN ERA?

• Nombre: Catalina Delgado Delgado
• Edad: 62 años
• VECINA DE: San Francisco, Heredia
• Madre de: Cinco hijos
• Oficio: Pensionada