• Por ¢175 mil que le hacían falta
“PATO” LÓPEZ DETENIDO POR PENSIÓN MIENTRAS ENTRENABA
Ariel Chaves González
achaves@diarioextra.com
Fotos: Andrey Siles
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Wílmer “Pato” López, jugador de Carmelita, pasó un rato feo ayer cuando efectivos de la Fuerza Pública lo aprehendieron. En la foto junto a su actual pareja Zaida Graciela Le Maitre y su hija Wyzangel del Carmen López.
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Estaba a medio entrenamiento en las instalaciones del Polidertivo Monserrat en Alajuela, cuando varios efectivos de la Fuerza Pública, arribaron al lugar preguntando por el famoso jugador Wílmer “Pato” López, quien ahora juega con la Asociación Deportiva Carmelita.
El móvil era aprehenderlo pues su ex, María Alejandra López, lo mandó a capturar pues le debía dinero por la pensión alimenticia de sus cuatro hijos menores de edad. Según se supo le faltaban ¢175 mil de un total que se sospecha rondaría los ¢800 mil al mes.
Consultado el jugador, comentó que no desea hacer más grande el pleito que todo el país sabe y que tiene con su esposa desde que se separó hace un año y resto, pero que definitivamente no puede seguir dando el dinero que daba antes cuando jugaba con la Liga Deportiva Alajuelense.
El ex PZ además fue claro en que nunca se vio arrestado, que todo se dio en buena manera por parte de la policía, la cual llego a buscarlo.
El jugador de 36 años insistió en que a la fecha nunca ha sido irresponsable con su familia, y desea enfatizarlo ante la opinión pública.
“Es una injusticia”, expresó.
Al cierre de esta nota se intentó hablar con María Alejandra López, ex esposa del “Pato”, pero ella no fue nada cortés y simplemente se limitó a tirar el teléfono a este periódico.
“NO ME HICIERON SHOW”
-Hola “Pato” la ex va a seguir molestándole la vida a usted, ¿qué pasó?
-(Risas) Diay... sobre esto no quiero referirme porque no quiero hacer más burumbún, la verdad no es bonito andar en estos enredos. Como papá he cumplido con mis hijos. No los he abandonado económicamente. Los he llamado y siempre estoy al tanto inclusive hoy en la mañana estaban mis hijos en el polideportivo, pero a razón de veinte minutos de haberse ido llegó la policía.
-¿Si usted es responsable con sus hijos y se atrasa poco, le da derecho a su esposa para que lo encierre?
-(Risas) La situación económica ha variado mucho. No es lo mismo los ingresos que pueda recibir en el Carmen que en Pérez Zeledón o cuando estaba en la Liga. Ella pretende que yo le dé la misma cantidad de plata cuando el ingreso económico se vino abajo por completo. Les voy a dar a mis hijos hasta donde yo pueda. ¡Yo no puedo sacar de dónde no se puede!
-¿Usted ha hablado con la ex para que pare esto?
-No, yo con ella no hablo. Son los abogados los que se encargan. Ya metimos una solicitud al juzgado de familia pidiendo un rebajo en lo que yo daba, que eran más de ¢600 mil. Le estamos solicitando una rebaja a la Corte haciéndole ver mi situación actual. La realidad ahora es otra. Yo he hablado con mis hijos para que ellos entiendan que los gustos que se daban antes deben restringirse.
-¿Cuánto está dispuesto a darle?
-Algo acorde a mi situación económica.
-¿Qué ¢500 mil , ¢400 mil?
-Yo no hablo de montos, pero sí algo que sé es que ellos van a estar muy bien. Yo no voy a decir un monto que definitivamente no pueda, tendría que buscarme otro trabajo.
-¿Es injusto que lo guarden por esto?
-Claro que es injusto. Yo creo que me porté bien y con el divorcio le di todo. Yo por ese lado cedí, pero jamás imaginé que quisiera exprimirme hasta más no poder.
-¿Si tuviera que decirle algo a la ex qué le diría?
-(Risas) Mejor me lo reservo. A mí ex le digo que los hijos son de los dos y que ambos debemos hacernos cargo y no solo educándolos sino que también en la parte económica. Es muy bonito estar en la casa sin hacer nada. No es justo que toda la parte económica caiga sobre mis hombros.
-¿Qué se vaya a “bretear”?
-(Risas) No caería mal que lo hiciera. Tanto ellos como ella deben entender que su estilo de vida cambió, es otro. Deben cambiarlo totalmente.
-¿Le hicieron show con las esposas?, ¿qué sintió?
-No, no hubo show. Llegaron los policías pero a ninguno de los dos conocía. Estábamos a medio entrenamiento y llegaron con la orden de arresto. Les pedí chance para terminar pero no me lo dieron.
-¿Cuánto tiempo estuvo encerrado?
Es que nunca estuve encerrado. Ellos me dieron chance para que me cambiara y me mudara e hiciera un par de llamadas. Un señor fue y me depositó. No pasaron ni diez minutos de haber llegado a la delegación. Ni me pusieron en ningún lado.
-¿Qué le dijeron los compañeros?
Estábamos tomando agua cuando llegó la policía. Mauricio Montero (“El Chunche”) llegó a ver qué era y preguntó que cuánto era, yo le dije. Me dijo que me iba a dar su tarjeta para que fuera a sacar la plata. ¡Ese es un amigo!
-¿Cuánto fue el perro amarrado?
-No, ningún perro, yo debía ¢175 mil. Ella espera cualquier cosa. Ella desea verme encerrado para decir ¡lo mandé a la cárcel! Nunca entré a una celda.
-¿Y la actual doña qué le dijo?
-No le dije nada para no asustarla. A mí lado el que estaba era mi hermano Harold López, que es además asistente de Mauricio en el equipo. Iba y venía. Todo bien.
-Finalmente, ¿a los lectores de DIARIO EXTRA que les dice?
Sigo siendo el mismo Wílmer López. Desde hace cinco, diez y más años. Estoy tranquilo, pero esto incomoda. Nunca he sido irresponsable en ningún momento.