PRISMA
LA ÉTICA Y EL “DEPENDE DE”
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
Cuando alguien habla de ética es común que se le identifique como “tonto, santón, obsoleto, cerrado, oscurantista, pasado de moda, amargado, conservador...”, probablemente porque la ética suena a camisa de fuerza y a imposibilidad de acción. Este equivocado concepto -de la mano de un realismo aplastante-, ha sentado las bases de una sociedad complaciente.
En donde la frase “depende de...” justifica prácticamente todo: el robo, la corrupción, la violencia, el engaño, la irresponsabilidad y el desprecio por el compromiso.
Así es ...“todo depende de las circunstancias”. Dependerá de, si llevo prisa el que me “brinque” la luz roja del semáforo, o si no está la patrulla para dar “vuelta en u” en zona prohibida. Dependerá de mi posición en el gobierno para manipular personas y recursos, dependerá de mi estado de ánimo para ser violento o no con mi familia, dependerá de mi situación económica actual si robo, secuestro o mato. Dependerá de las circunstancias para copiar en el examen, para mentir a mi esposa o novia, para alterar facturas de viáticos, para ser un neurótico que piensa una cosa, y dice otra, y termina realizando una tercera acción totalmente contraria a las anteriores.
Bajo esta óptica y filosofía del “depende de...” las concepciones de bueno y malo se aniquilan, lo correcto e incorrecto resulta estorboso e innecesario. Y por el contrario la filosofía de lo aparente, lo inmediato se convierten en sinónimo del éxito y del enriquecimiento rápido a costa de lo que sea. Porque todo dependerá de lo que a mi o a usted se nos “ocurra”, es algo parecido a ¿qué es grande? Todos tenemos una respuesta distinta.
La preferencia del hombre por lo material, está provocando la crisis de credibilidad y confianza en la que estamos atrapados. Los sistemas educativos esforzados en desarrollar capacidades intelectuales pero no valores y dignidad de la persona, son cada vez más frecuentes. La desaparición de los principios universales y las reglas básicas de civismo y convivencia humana, están permitiendo el surgimiento de generaciones de hombres y mujeres acomodados a su verdad y a sus beneficios, aquí todo es “porta’ mi”.
Hombres sin alma o con almas enfermas nos están conduciendo a caminos sin retorno, de corrupción, violencia en cualquiera de sus manifestaciones, la “permisividad” en donde lo “bueno” y lo “malo” “depende de” tienen a la sociedad hundida en una “laguna repleta de mediocres”. Es cierto que necesitamos hombres y mujeres capaces, pero también éticos, porque al olvidarlo estaremos construyendo nuestro propio Apocalipsis, pero la ética no debe ser lo que a cada uno se le ocurra, no debe ser lo que mejor le convenga dependiendo del día y la hora... la ética debe ser lo mismo para todos, de acuerdo con las buenas costumbres que deben prevalecer en la convivencia humana en sociedad.
Dejemos de un lado el “depende de” y tratemos de vivir lo mejor posible dentro de un marco de moral y buenas costumbres... no se hagan los tontos porque todos sabemos que es bueno y que es malo, elijamos lo bueno... de eso dependerá que el ser humano mejore y tenga un bienestar económico y social mucho más esperanzador.