FRATRICIDIO POLÍTICO
Daniel Calvo Sánchez, Cédula 3-408-971*
La reciente renuncia del Ingeniero Rolando Araya Monge del Partido Liberación Nacional, es sólo otro de los torbellinos internos que desata el paso de los bríos electorales cada vez más frecuentes con miras a las elecciones del 2010; que en el caso particular del Partido Liberación Nacional viene a sumársele a los ya conocidos casos, como el retorno de Antonio Álvarez Desanti, la eventual precandidatura de Laura Chinchilla y el más reciente conato de rebelión “anti-Arista” encabezada por el ex ministro de Seguridad Fernando Berrocal.
No obstante, profundizando en la renuncia del Ingeniero Rolando Araya Monge, caso particular que no sólo se presta para un análisis político, sino además para un acercamiento más humano, rememorando aquel relato bíblico de Caín y Abel (Génesis 4:1-16), el cual inaugura simultáneamente, tanto el vínculo fraterno como su aniquilación por medio del fratricidio, en la historia de la humanidad.
Se denomina fratricidio como aquel delito que consiste en dar muerte deliberadamente a un hermano, aunque en algunos países se condena también como fratricidio el dar muerte a un compañero de batalla, lamentablemente esto no parece respetarlo Don Rolando.
Como tantos otros que se han marchado de ese partido político, despotricando todo tipo de insultos y desprecios; imitando esta actitud, hoy Don Rolando Araya se marcha del Partido Liberación Nacional, que un día lo tuvo como diputado, ministro, secretario general y candidato a la presidencia.
Se marcha alegando en su carta que el Partido Liberación Nacional se encuentra secuestrado por la actual administración, en bancarrota moral e ideológica, caracterizado por el canibalismo político, donde no existen compañeros pero sí una macabra escena de puñaladas por cualquier puesto.
Se marcha nostálgico, perdedor y con dolor, recordando sus pocos triunfos políticos, pero en una actitud egoísta irrespeta que su hermano menor, hoy aspire a un puesto político que él no pudo conseguir, olvidando que para arremeter contra un compañero de batalla o contra su propio hermano, no hace falta estar en el mismo partido político, quizás por eso algunos después vuelven, implorando perdón y buscando una nueva candidatura.
* Estudiante de Ciencias Políticas y Derecho, UCR.