PRISMA
A LOS 40 AÑOS, YA NADIE QUIERE DARLES TRABAJO
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
Los “viejitos de 40 años” son cada día más comunes en Costa Rica, a esa corta edad ya muchos empresarios los consideran viejos y por eso no les dan empleo. Dios guarde quedarse sin “brete”, porque ahí sí es verdad que “se los lleva candanga”. No entendemos que pasa en tiquicia, cuando los muchachos están recién graduados de algún colegio técnico o de la universidad y llegan a solicitar empleo los rechazan porque no tienen experiencia, pero cuando por fin son contratados y adquieren la anhelada experiencia, resulta que, ¡salados!... porque “algunos viejos insolentes” -llámese patronos- consideran que ya no sirven para nada ¿y entonces qué hacer? ¿Ofrecerse a cualquier precio, aunque el mercado salarial diga otra cosa?... porque como se dice popularmente: “La necesidad tiene cara de perro”.
¿Y las leyes? Muy bien y usted... no sirven para nada, los empleadores las ignoran y pareciera que al Ministerio de Trabajo no le importa, porque ahí siguen los anuncios en la prensa solicitando trabajadores “entre 20 y 35 años de edad” como si una persona a los 37, 38, 40 o más años ya no sirviera para nada, o fuera incapaz de desarrollar adecuadamente un proyecto que llene las expectativas de su jefe, actitudes como estas son consideradas como “discriminatorias” y están estipuladas de esa forma en el Código de Trabajo, no obstante, a las empresas y a los jefes de personal les importa “un comino” y continúan atropellando a los costarricenses que superan esa edad, como si cumplir 40 años fuera un pecado.
La reforma al artículo 11 del Código de Trabajo realizada en el 2001, en la que se prohíbe todo tipo de discriminación, ya sea por motivos de género, etnia, religión o tendencia política, es “mantequilla” porque los empresarios no le hacen caso, con lo que se está perdiendo la experiencia laboral de mucha gente, por eso Costa Rica continúa siendo un país subdesarrollado, aquí, a diferencia de los países europeos y asiáticos, piensan que la gente a los 40 años está acabada, mientras que en las naciones desarrolladas esas personas ocupan los puestos más importantes.
El Ministerio de Trabajo hace un “esfuerzo” que busca impedir la discriminación laboral, para ello dispone de algunos inspectores, quienes deben vigilar las anomalías existentes, sin embargo, es muy difícil probar que algún trabajador es despedido por la edad, ya que las cartas generalmente mencionan que el recorte se hace por “reorganización de personal”, eso a todas luces es una excusa barata, una mentira, por eso al fin de cuentas la ley termina siendo ineficiente, porque nadie la cumple y por supuesto no hay castigo para quienes la violentan.
Si se establece que en materia laboral todos somos iguales ante la ley, deberían empezar por investigar a las empresas que buscan trabajadores con edades específicas, porque hasta donde yo sé, ningún puesto puede tener como requisito una edad máxima o mínima. ¿Acaso los quieren para modelar o bailar en tarimas?
Pobrecitos los viejillos de 40 años, porque a partir de esta edad, quienes por alguna razón justa o injusta se quedan sin trabajo... “salados”, difícilmente se logren colocar en alguna otra empresa, porque muchos patronos, -o son tontos o se hacen-, pero en su “pequeña mente” la gente laboralmente activa debe estar entre los 25 y los 28 años. No entendemos ¿por qué?; seguramente ellos llegaron a ser lo que son hoy desde casi niños y nunca envejecerán, me encantaría conocerlos, probablemente encontraron el secreto de la eterna juventud y no lo quieren compartir con nadie. ¡No sean mozotes!