• Caen 4 colombianos con carga de coca, Península de Osa:
PRIMERA TONELADA EN LA “ERA DEL VECCHIO”
Fabián Meza
fmeza@diarioextra.com
Fotos: José Luis Calvo y Elías Alvarado, corresponsales
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Manos atrás, otro de los sudamericanos narco.
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Teniendo en cuenta que los grandes y constantes decomisos de droga se convirtieron en méritos para los ministros que han ocupado la cartera de Seguridad Pública, podríamos catalogar el alijo de cocaína incautado ayer en la Península de Osa como la primera tonelada en “la era de Janina del Vecchio”.
En la conferencia de prensa que dio ayer para celebrar su primera estrella en el uniforme de ministra no logró contestar la mayoría de las preguntas de la prensa, evidenciando un gran desconocimiento del tema. Solo se limitó, junto con su viceministro José Torres, a leer un superficial comunicado redactado por sus asesores.
CUATRO “COLOMBOS”
La Ministra de Seguridad aseveró que se trata de cinco sudamericanos detenidos, pese a que el comunicado que leyó revelaba que eran solo cuatro, entre ellos una mujer de apellidos Torres Guaitoto, de 29 años, y los demás hombres de apellidos Quiñónez Urrutia, de 52 años; Calimeño Leiva, de 42; y Olmedo Orobio, de 36. Un quinto elemento logró huir.
El escuadrón narco fue sorprendido y perseguido por guardaparques del Ministerio del Ambiente y Energía, y oficiales de la Fuerza Pública, en las cercanías de Punta Uvita, la mañana de ayer.
El primero que cayó -no especificaron cuál de los colombianos- fue sorprendido por un guardaparques en la desembocadura del río Uvita, a las 8 de la mañana, a bordo de una lancha tipo “Eduardoño”.
El sudamericano dijo que iba a llamar por teléfono para que lo abastecieran de combustible, pero en vez de eso le pusieron las esposas. Minutos después aparecieron tres colombos más en otra lancha y donde vieron a los policías salieron soplados. Hubo necesidad de disparar, cuando sonó el arma los extranjeros se rindieron.
Al cierre de edición se contabilizaba más de una tonelada de cocaína y decenas de estañones de combustible.
Según fuentes policiales, las lanchas venían del puerto de Buenaventura, en Colombia, e hicieron escala en la Isla Coiba, Panamá.
Los colombianos quedaron a las órdenes de la Fiscalía de Osa.