• Fuego arrasó con 3 casas y 2 cuarterías, Bajo Los Ledezma
INFIERNO DEJÓ A DIEZ FAMILIAS EN LA CALLE
FABIÁN MEZA
fmeza@diarioextra.com
Fotos: Oldemar Siles Centeno
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Algunos lograron rescatar sus pertenencias, otros lo perdieron todo.
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“¡Se nos quema la casa, mami se quema la casa!”
Dos frases cargadas de miedo. Una niña ve las llamas levantarse, rostizarse las paredes de su cuarto, y calentársele la cara. Una madre vive la tragedia por partida doble, mientras intenta poner a salvo a sus hijas. Veinte personas en la calle, con apenas lo que llevan puesto.
Después del incendio brillaba el sol; aún así hacía frío. Se respiraba un olor a desolación, tristeza y observamos el dolor pintado en la cara de los afectados, quienes lloraban, pero qué va, las lágrimas no apagan el fuego, solo avivan la angustia.
Ana Hernández está sola, ella logró poner a sus hijas a salvo, quienes, entre las llamas, le pedían a gritos que las alejara del infierno.
“Hace unos días mataron a mi esposo, el papá de las chiquitas y diay... lo que hice fue sacar las cosas, porque estoy sola, no hay varón que ayude”, fueron las palabras que pudo decir Ana, víctima del pavoroso incendio que se desató a las 5:40 de la mañana de ayer, en bajo Los Ledezma, en la Uruca, ciudad capital.
La tragedia la persigue. Le sobran dedos en las manos para contar los días que han transcurrido desde la muerte de su esposo. Ahora la desdicha vuelve a tocar a la puerta de su casa, la cual quedó reducida a cenizas.
En la calle 10 familias, 41 personas. Todos son pobres, eso enciende aún más la tristeza.
LA CHISPA EMPEZÓ EN UN CHARRAL
Según el testimonio de los vecinos, el fuego se inició en un charral cercano a las casas. Dos cuarterías y tres casas fueron tomadas, con rapidez, por las llamas. Cuartos con un cartón que los divide, instalaciones eléctricas mal puestas y la madera potenciaron el calor, avivaron el fuego. El infierno llegó temprano. Todos dormían, cuando se dieron cuenta lo único que se podía hacer era salir despavorido.
Michael Enrique Hernández se levantó para hacerle el desayuno a sus dos hijos y mandarlos a la escuela.
“Estaba con mi señora alistando el desayuno a mis dos chiquitos. Preferí ponerlos a salvo, por lo que no pude sacar nada. No tenemos ni para ponerles nada a los chiquitos, ni comida, no pudimos sacar nada”, indicó el afectado, segundos después rompió en llanto.
Personal de bomberos de Pavas, Barrio México y el centro de San José, al mando de Walter Sanchún, luchaban. La batalla era por evitar que las llamas se propagaran.
Los apagafuegos llegaron a tiempo pero tenían todo en contra. El acceso era difícil y no había hidrantes. Los bomberos entraban a las casas pero era inútil, de las mangueras no salía agua. Debieron esperar cisternas, mientras las llamas devoraban los inmuebles.
Al final, el fuego cesó. Tres casas y dos cuarterías quedaron en cenizas. Treinta adultos y 11 niños están en la calle, sin qué comer, sin ropa, sin casa, esperando que los ayuden.