PRISMA
DROGAS POR TODO LADO
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
El aumento desmedido en el consumo de drogas en la juventud costarricense es algo que nos llena de preocupación y tristeza. Datos estadísticos indican que actualmente los niños inician en la drogadicción antes de concluir el sexto grado, incluso, algunos “prueban” y ni saben de que se trata, por eso terminan intoxicados y condenados de por vida a formar parte de un grupo de viciosos al que jamás debieron pertenecer.
¿Quién tiene la culpa? Los malditos narcotraficantes que sin misericordia alguna utilizan a los niños y las niñas para tener “liga menor” y no perder nunca el negocio que representa el tráfico y venta de estupefacientes. Lamentablemente -y aunque nos parezca mentira- muchos niños son inducidos al vicio por sus mismos “padres, familiares o parientes cercanos”, quienes los usan como “burritos de carga” para que trasladen de un lugar a otro la droga sin que las autoridades los sorprendan, en este ir y venir algunas veces, por curiosidad, prueban y luego no hay quien los saque del profundo hoyo negro.
A mí no me digan que un sujeto de estos no tiene la intención de que su hijo caiga en el maldito vicio, porque eso es perfectamente predecible... si usted le da confites a un niño para que los lleve a un vecino, en cualquier momento coge uno y se lo come, igual ocurre con la droga. Esto es algo así como que un conductor viaje a 100 kilómetros por hora por la avenida central y luego de atropellar a un grupo de personas alegue que su intención no era causar daño... pero es natural que eso pueda ocurrir.
Por dicha las autoridades educativas saben del problema y mediante programas de capacitación fortalecen en los niños de primaria su autoestima y capacidad para que tomen decisiones en forma acertada, y enfrenten con éxito la tentación de consumir drogas.
Ojalá cada día logremos que más adultos se comprometan a ayudar para que cuando los menores ingresen al colegio tengan la suficiente formación para decir NO A LA DROGA... SÍ A LA VIDA.
Los costarricenses debemos abrir los ojos... y cuando en la salida de la escuela o colegio haya una persona extraña, denúncielo inmediatamente a la policía, porque podría ser el que esté envenenando a nuestros niños. La responsabilidad es compartida... inculquémosle valores a nuestros hijos para que cuando alguien les ofrezca un trago de guaro, una cerveza, un cigarrillo de marihuana o una piedra de crack tengan la suficiente fuerza para rechazarlo y acusar al corruptor. ¿Cómo es posible que una minoría de sinvergüenzas estén contaminando a nuestra juventud?