EL PUESTO DE FIDEL TIENE NOVIOS
La Habana (EFE) La decisión del líder cubano, Fidel Castro, de abandonar el poder tras casi medio siglo dirigiendo en primera persona el rumbo de Cuba, abre la puerta a un proceso de sucesión que presenciará desde la posición de auténtico testigo de excepción.
Tras 19 meses de ensayo general en una Cuba que ha vivido con y sin Fidel Castro, mientras su hermano, el ministro de Defensa, Raúl Castro, cumplía las funciones de presidente provisional, el jefe de la revolución decidió poner punto final al que es el mandato más largo en un país occidental tras el de la Reina de Inglaterra.
A raíz de su enfermedad, Fidel delegó sus cargos de forma colegiada.
Entre los elegidos se encontraban, además de Raúl Castro, los vicepresidentes Carlos Lage, José Ramón Machado Ventura y Esteban Lazo; el canciller Felipe Pérez Roque; el ministro de Salud, José Ramón Balaguer, y el presidente del Banco Central, Francisco Soberón.