• Encuentran sin vida a uno de los menores desaparecidos, Alajuelita:
AMARGA NOTICIA LLENA DE DOLOR A FAMILIA
CARLOS VARGAS SOLANO
cvargas@diarioextra.com
Fotos: Juan Carlos Rubí y Randall Sandoval
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Abatidos por el dolor, Carlos Guzmán y Olga Marta Hidalgo traen la mala noticia. Minutos antes reconocieron el cuerpo de Jason y con angustia corren a decirle a la madre del pequeño.
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La esperanza no se perdía y en medio de la angustia que abatía a la familia se esperaba con optimismo que alguien llegara con palabras positivas. Pero la tragedia estaba consumada y a las 3:30 de la tarde llegó una noticia que oscureció la vivienda donde la madre, sumida en el dolor, aguardaba por su hijos.
De forma veloz llegó a la urbanización Las Bellotas, en La Aurora de Alajuelita, el taxi conducido por Carlos Guzmán, con él la tía de los pequeños desaparecidos, Olga Marta Hidalgo.
La cara de ambos delataba la tragedia. Minutos antes habían ido al sector de Los Anonos, en Escazú, donde el cuerpo de un menor había aparecido atrapado entre unas piedras. El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) los llamó para que reconocieran el cuerpo y saber así si se trataba de alguno de los desaparecidos.
Al ver el cuerpo sin vida, la tía supo de inmediato que se trataba de Jason, el niño de 11 años. Lo más difícil fue llevar la noticia hasta la casa de la madre, María Isabel Hidalgo, quien no perdía la fe de volver a ver a sus hijos correr por el barrio.
AMARGA NOTICIA
Con la voz ronca y quebrada por el dolor, Carlos Guzmán fue el encargado de llevar el mensaje que de inmediato azotó a la familia. “Ya apareció un cuerpo, está fallecido”, fue lo primero que dijo al entrar a la casa. De inmediato vino el llanto, los gritos, la desesperación, la impotencia, la incredulidad.
De la casa entraban y salían personas, todos se consolaban y trataban de tranquilizar a la madre de los pequeños, quien se desvaneció por la noticia. “¡Yo me quiero ir de aquí, por qué no me hicieron el mal a mí, por qué les pasó esto a ellos!”, gritaba la madre, mientras que los familiares la sujetaban para que se calmara.
Vecinos, familiares y amigos se unieron al dolor, el barrio entero era un escenario lúgubre y nadie encontraba la palabra exacta para describir el sentimiento que se vivía en ese momento.
CUERPO EN EL RÍO
Desde horas de la mañana de ayer, las autoridades policiales y de Cruz Roja fueron informadas sobre la aparición de un cuerpo sin vida, en el río Tiribí.
Al hacer el recorrido por el sector de Los Anonos, los socorristas hallaron el cuerpo y de inmediato se empezó a sospechar que se trataba de uno de los niños que estaban desaparecidos desde el viernes pasado.
Así fue como se llamó a los familiares de los niños extraviados para que reconocieran el cuerpo, pues una de las versiones que se manejaba era que los menores estuvieron jugando cerca del río.
Según autoridades policiales, el menor estaba boca abajo, llevaba puesto solo un bóxer azul con banderas de Estados Unidos. El menor presentaba varios golpes en la cara y en los brazos, esto se presume que por los golpes que se llevó con las piedras. Además estaba hinchado y lleno de moretones.
DÍAS DE ANGUSTIA
Pasaron cuatro días para llegar a esta fatídica noticia. Fueron días de total angustia y desesperación desde que el pasado viernes los menores Miguel Garbanzo Hidalgo, de 15 años, y Jason Arias Hidalgo salieron de su casa.
Los pequeños habían pedido permiso a su madre para ir a jugar fútbol en las cercanías de la vivienda. Ambos salieron con ropa deportiva, tacos puestos y una bola. Salieron de su casa a las nueve de la mañana.
Las horas pasaron y los menores nunca llegaron a su casa. De inmediato empezó a temerse lo peor y por eso vecinos, amigos y familiares se unieron para buscar casa por casa, rincón por rincón a los hermanos desaparecidos. La esperanza de verlos con vida nunca se apagó porque más de una persona llamó a la vivienda de la madre para decirle que había visto a los niños.
Primero se dijo que los niños se fueron en un bus de Alajuelita. Una llamada alertó de la presencia de los menores en Santa Bárbara de Heredia. se hizo el recorrido por el lugar pero nadie dio respuesta. Ayer hubo llamadas que aparentemente los habían visto en el parque Morazán, en San José, en las ruinas de Cartago y hasta en San Carlos, pero todas las llamadas eran falsas esperanzas.
BÚSQUEDA DE MIGUEL
Cuerpos de socorro y grupos de familiares y vecinos recorrerán a partir de las seis de la mañana el río Tiribí, con el fin de dar con el cuerpo de Miguel, de 15 años, quien aún se encuentra desaparecido.
Se presume que él esté en el cauce, al igual que su hermano.
MOMENTOS DE ANGUSTIA
• El viernes a las 9:00 de la mañana los menores Miguel y Jason pidieron permiso a su madre para ir a jugar fútbol.
• La madre de los menores, María Isabel Hidalgo, salió a trabajar y al llegar a la casa, a las 6:00 p.m., se percató de que los pequeños no habían llegado a casa.
• La noche del viernes se dio aviso a las autoridades, los pequeños no llegaron a la casa.
• El sábado en horas de la mañana un grupo de vecinos, amigos y familiares, así como policías y cruzrojistas hicieron un recorrido por el río Tiribí, pero no hubo rastro de los menores.
• El sábado en horas de la tarde surgió la versión de que los menores se habían montado a un taxi pirata color gris. También se dijo que habían abordado un autobús de Alajuelita.
• El domingo la familia recibió una llamada para informar que los pequeños habían sido vistos en Santa Bárbara de Heredia. De inmediato se hizo un recorrido por la zona, mas no hubo respuesta.
• Ayer hubo varias llamadas esperanzadoras que indicaban que a los menores los habían visto caminando en diferentes lugares.
• 11:30 a.m. aparece un cuerpo sin vida en el río Tiribí.
• 3:00 p.m. se les informa a los familiares sobre el hallazgo de un cuerpo de un menor. De inmediato la tía Olga Hidalgo va al reconocimiento y se lleva la ingrata sorpresa de que el cuerpo era el del niño Jason.
• A las 3:30 p.m. le dan la amarga noticia a la madre.
JASON IBA PARA QUINTO GRADO
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Jason, de 11 años, apareció sin vida en las aguas del río Tiribí.
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Ayer en la escuela Los Pinos, en Alajuelita, en el aula de quinto grado, un pupitre estaba vacío. Era el lugar que ocuparía el pequeño Jason, quien esperó con ansias el inicio de clases, mas el destino le impediría regresar a la escuela.
Mientras sus compañeros esperaban verlo pronto para jugar fútbol en los recreos y compartir con él en clases, su cuerpo sin vida aparecía en las aguas del río Tiribí.
De igual forma, en el Liceo de Alajuelita esperan a Miguel, quien ayer iniciaría el séptimo año. Lo más triste es ver cómo su madre tiene sobre la cama los uniformes nuevos, los cuadernos, los bultos que estrenarían en este nuevo año de estudios.
Sus amigos recuerdan a Miguel y a Jason como dos pequeños juguetones y tranquilos, amantes del fútbol y sumamente caseros. “A ellos les gustaba ver televisión y de ves en cuando ir a mejenguear”, dijo Greivin, su hermano mayor.
UNA MANO EN MOMENTOS DE DOLOR
Carlos Guzmán dejó sus labores de taxista y se unió al dolor que embarga a esta familia, en La Aurora de Alajuelita. A él le tocó dar la mala noticia de que el cuerpo de Jason había aparecido sin vida.
Aunque es ajeno a la familia, Guzmán lloró al momento en que supo que uno de los menores estaba muerto y que del otro no se sabía nada. El hombre, quien vive en Hatillo 8, se dio cuenta de la desaparición de los menores y no dudó ni un minuto para dar su mano de apoyo, como ya antes lo ha hecho en situaciones similares.
“Yo trabajo por amor a Dios y a la Virgen, estoy entregado por completo a ayudar a quienes necesiten apoyo”, indicó Guzmán.
“Yo tuve una corazonada y les dije a los familiares que no esperaran nada bueno, yo temía lo peor y desgraciadamente así se dio, ahora solo queda consolar a esta madre que está totalmente angustiada”, puntualizó.