PERVERSIONES NEOLIBERALES
Juan Huezo Zúñiga, céd.1-332-077
Que le importa al multimillonario Nobel 1987 que los huevos de C600 valgan hoy C1.500 el kilo.
Le importa poco que el gas de cocina de C4.200 este hoy a más de C9.000 el cilindro de 25 litros.
Tampoco que los pasajes, frijoles, arroz y cuanta comedera este al doble en pocos meses.
Si le importa demasiado a él, el etanol, sus acciones en Wall Street y la BNV se hayan revalorado.
Mucho si le interesa observar como los chinos le quitan el plato fuerte, el queque a los semitas, hebreos o israelíes y por ello, se apresura en pactar con los ojos de hendija.
Claro, estos chinitos comunistas han disipado, limpiaron el estigma y criminalidad acusatoria mundialista a base del billete y producen con GW.Bush a la cabeza, un sutil terrorista caos interno estadounidense.
Sendos cientos, miles de millones de dólares se desplazan hacia Costa Rica, como en el pasado sucedía con Taiwán, quien ahora es despreciada por corrupta y complaciente.
Pero como la tortilla se vuelve, ahora nos vemos invadidos con el comercio y dinero chino, en todas sus formas y extremos, al colmo que hasta el agua, mar y petróleo y tierra arriesgamos con ellos.
Pero esto no, no es corrupción, como los $360 millones para bonos y otras sospechosas encubiertas ayuditas.
Bien sabe el Nobel y su pandilla, como sacarle el billete a la empresa farmacéutica, telecomunicación, eléctrica, salud, marinas, etc., y todo ello, tampoco es censurable.
Son tan solo eso, supremos negocios, y no hablamos del TSE, que ningún atrevido pondrá en duda.
Son honorables y sagrados negocios elitistas, intocables, muy transparentes y cristalinos, casi celestiales.
La suerte del pobre, desprotegido y vulnerable está echada.
Ya afirmaba ese oscuro personaje que en corto tiempo eliminaría la pobreza.
Claro, con esos precios morirán o al menos, sobrevivirán algunos, los que pudieron agachar la cerviz por un plato de arroz al día, al estilo comunista, y puedan subsistir.
Esas pervertidas iniquidades consentidas por religiosos, diputados, magistrados, jerarcas, alcaldes y periodistas, para ser subrayados a futuro por sus familias, como leales y fieles colaboradores neoliberales globalizadores, serán inolvidables y pasarán a la historicismo sociológica nacional.
El ministro Berrocal y sus robots en la manifestación mundial del 26 de enero pretendió esconder tal realidad a los turistas extranjeros, en plaza de la Cultura y mandó quitar carteles (mi caso) hechos en inglés para ellos.
Así estamos amigos y amigas en Costa Rica y gentes del mundo, ante erosionada democracia y por ello, exponiendo el cuello contra metralletas y pistolas, abogamos hasta en las calles, por nuestras mayorías.
¿Quién nos acompaña?