PRISMA
ALEGRE Y FEO... ¡UFF!
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
En este país ocurren cosas que verdaderamente nos dejan con la boca abierta y la nariz tapada. ¿Por qué será que algunos grandes empresarios quieren jugar de vivos? ¿Cómo es posible que hoteleros de prestigio mundial como los dueños de Allegro Papagayo no se dieran cuenta a tiempo del problema en que se estaban metiendo? o será que se dieron cuenta pero piensan que en Costa Rica las autoridades de salud están “chupándose el dedo”, no sé... pero ¡salados! porque si bien es cierto los hoteleros y empresas traen desarrollo y divisas para el país, también es cierto que ellos ganan enormes sumas de dinero que deben utilizar en construir desarrollos en armonía con el ambiente.
Muy bonito..., resulta que el famoso Allegro Papagayo es un precioso “cascarón cinco estrellas” que tira las aguas negras al estero de Playa Nacascolo. Como su plantita de tratamiento no dio abasto para atender los desechos que generan 600 huéspedes, a un “genio” se le ocurrió instalar tuberías clandestinas para llevar las aguas negras -llámese excremento o caca- hasta el mar.
Que vergüenza que un complejo hotelero tan importante y ubicado en una de las zonas más lindas de Costa Rica, como Liberia, se vea envuelto en semejante escándalo únicamente porque buscaron una solución típica de los mediocres que se rigen por “la ley del mínimo esfuerzo”. Que lamentable que por culpa de unos pocos se vea comprometido el trabajo de cientos de familias que viven del dinero que se ganan honradamente laborando en ese sitio. Es cierto que hacer una planta de tratamiento nueva, acorde a las necesidades del Allegro Papagayo, cuesta algunos millones de dólares y tardaría varios meses, pero no era mejor haberla iniciado desde que detectaron el problema que esperar las quejas de los vecinos y turistas para obligar al Ministerio de Salud a actuar.
No creen que era mejor aceptar menos huéspedes para que su actual planta diera abasto mientras estaba lista la planta de tratamiento nueva, ¿verdad que sí? Entonces porque esperaron hasta el final para hacerlo, si todos sabemos que en algún momento iban a descubrir “la chambonada” que habían hecho. ¿O es que creían que los turistas que visitan ese hotel defecan rosas y por eso nadie se iba a dar cuenta de la hediondez? Pobrecito... pero el encargado de los controles sanitarios del hotel seguramente perdió el olfato desde hace mucho tiempo y por eso no se estaba dando cuenta del enorme “uff” que se expandió por todo lado.
Según las autoridades del Ministerio de Salud, la situación no fue obra de la casualidad, sino que el hotel ha venido cometiendo diferentes infracciones y por eso no quedó otra alternativa que cerrarlo hasta que corrijan la situación. Ojalá que por fin estos empresarios hoteleros se den cuenta que a la ministra de Salud, María Luisa Ávila, no le tiembla el pulso para hacer cumplir la ley, y por supuesto el mensaje debe salpicar a los demás que se encuentran cometiendo alguna anomalía, porque ustedes son los que siguen.
Los costarricenses no estamos dispuestos a que nos cambien el olor a sal de la brisa por el “uff” producido por el excremento de los hoteles. Así que en lugar de seguir buscando artimañas legales para continuar tirando las cochinadas al mar, más bien ordenen la construcción de una gran planta de tratamiento de aguas negras y servidas, y aporten una buena suma de dinero a la comunidad para que paguen el daño que provocaron al medio ambiente. ¡Ya en tiquicia tenemos el primer hotel 6 estrellas!... 5 por el confort de las instalaciones, y una por el “feo uff”…