• Masacrados en la frontera eran panameños:
FOTO DE DIARIO EXTRA: CLAVE PARA IDENTIFICAR CADÁVERES
FABIÁN MEZA
fmeza@diarioextra.com
Fotos: Rándall Sandoval y
Roberto Fernández, corresponsal
ENVIADOS ESPECIALES
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Con un ejemplar de DIARIO EXTRA, Bernardo Estribí identificó a su hijo, Eliécer.
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FRONTERA SUR.- La portada del periódico de más venta en Costa Rica, con la fotografía de los cadáveres de los cinco hombres que fueron ejecutados a plomazos en Fila de Cal de Ciudad Neily, en un ajusticiamiento narco, fue clave para que en menos de 24 horas los familiares de los panameños muertos comenzaran a acercarse a delegaciones de la policía judicial de ese país, así como al Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de ese distrito del cantón puntarenense de Corredores, al sur del país, para identificarlos.
El fiscal superior primero de Chiriquí, Panamá, José Antonio Henríquez, confirmó que gracias a la gráfica, recibieron información sobre los nombres y apellidos de los cadáveres. “No puedo adelantar los nombres, pero por medio de llamadas telefónicas hemos recibido información sobre las identidades de cuatro de los cuerpos, la cual facilitamos a la policía judicial costarricense que es donde se está llevando la investigación”, indicó Henríquez.
TODOS PANAS
Fuentes judiciales revelaron que los cinco hombres son panameños, tres serían vecinos del Roble de Agua Dulce. Trascendió que se trata del trailero Víctor Manuel Navarro, alias “Coquito”; un familiar de
él, Gustavo Alberto Otero Robles y otro vecino de esa localidad, cuya identidad no trascendió.
Según información de periodistas panameños, la localidad de Agua Dulce es un pueblo situado a la orilla de la Carretera Interamericana, a más de 6 horas de la frontera, en el que la principal actividad laboral son las fincas salineras y el transporte de carga. Los otros dos panameños ejecutados residían en sectores fronterizos, pero del lado tico.
Uno es vecino de San Isidro de Pérez Zeledón: Abdel Darío Moreno, cuyos familiares viajaron desde Panamá, hasta la delegación del OIJ en Ciudad Neily para identificarlo y confirmaron que se trataba de él.
VÍNCULO CON EL TRÁFICO ILEGAL
El quinto hombre también está plenamente identificado por allegados. Se trata de Eliécer Estribí Guerra, alias “Chino”, un vecino de San Jorge de Canoas, el cual está casado con una mujer de nacionalidad costarricense, de nombre Kattia. Ella había sido detenida por la policía nacional panameña, como sospechosa del delito de tráfico de armas, revelaron fuentes oficiales.
La mujer cayó en el año 2000 con una carga de armas AK-47, de lado panameño, cerca de Servicentro El Conejo, en la carretera que conduce a Puerto Armuelles. Según una sentencia de la Sala III de la Corte de Justicia costarricense contra Estribí existe una condena por el delito de tráfico internacional de drogas. En el fallo de la sala, ante una apelación de los imputados, los magistrados identificaron a Estribí como el cabecilla de una organización dedicada al trasiego de cocaína por la frontera. “El Tribunal expresó con claridad y sustentado debidamente, en qué material probatorio tuvo por acreditada la participación de Eliécer Estribí en el ámbito de la organización para traficar drogas a nivel internacional, participación que se deriva válidamente de las conversaciones mantenidas con los justiciables, mediante las cuales incluso coordinó el envío de la droga por intermedio de Luis Rivera Cordoncillo, material prohibido que posteriormente decomisaron las autoridades policiales”, reza parte de la sentencia judicial.
El fiscal panameño confirmó que entre los cinco hombres existía una relación de amistad.
• Padre confirma identidad de ejecutado
“ESTE ES MI HIJO”
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• NOMBRE: Eliécer Estribí Guerra
• EDAD: 45 años
• VECINO DE: Barrio San Jorge de Canoas
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Tomando un ejemplar de DIARIO EXTRA, entre sus temblorosas manos, señalando uno de los cadáveres con el dedo índice derecho, aguantando las ganas de estallar en llanto, el padre de Eliécer Estribí Guerra, identificó a su hijo muerto. “Este es mi hijo, el que está aquí, el Chino”, expresó don Bernardo Estribí Serrano. Eliécer vivía con su esposa y una hija en una gran propiedad del barrio San Jorge, en Canoas, donde según vecinos, cuando su esposa vio las noticias, la mañana de ayer, estalló en llanto. Y no era para menos, el cadáver de su esposo se veía abatido, con un balazo en la nuca, con las manos para atrás, amarradas. Pero el padre del ejecutado se encontraba donde la ex esposa de su hijo, a no menos de 100 metros de la casa en la que Eliécer vivía con su nueva esposa.
En esa humilde vivienda, se encontraban también los otros cuatro hijos de Estribí y varios de sus amigos. Sobre una calle polvorienta, bajo el sol de un veraneado fin de enero, don Bernardo pidió a la policía una investigación acerca del atroz crimen en el cual murió su hijo.
“El dolor es demasiado profundo, por la forma como lo mataron. Esto deben ser sicarios colombianos por lo que pido una investigación que llegue hasta las últimas consecuencias”, expresó el padre.
Don Bernardo dijo desconocer a qué se dedicaba su hijo. “Es que yo vivo en Panamá, no aquí, por eso no sé lo que él hace. No puedo decir que es narco”, dijo. Robert Villalobos, un amigo del “Chino” Estribí, también reconoció a Víctor Manuel Navarro, “Coquito”. “Yo sé que a él le dicen ‘Coquito’ y vive del lado tico, era amigo del Chino”, indicó Villalobos.
• Masacre fue por “tumbonazo”
ENCUENTRAN CARROS SOSPECHOSOS PERO FALTA UN CAMIÓN Y LA DROGA
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Pick up, placa panameña, abandonado en Costa Rica, al parecer en el que llegaron los ejecutados.
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Horas después de los asesinatos, aparecieron dos carros abandonados, tanto del lado panameño como del tico. El jefe de la policía de fronteras, Gary Eubanks Pitter, informó, la mañana de ayer, que un Toyota Hilux, fue localizado por la Fuerza Pública en el parqueo del hotel El Descanso, en Paso Canoas.
Según testigos, varios hombres bajaron de ese carro de forma sospechosa, horas antes de los crímenes y no regresaron más. Entre ellos se encontraba Eliécer Estribí. “Estamos tratando de amarrar el caso, hay que esperar, el caso está muy tierno pero, este carro puede ser una prueba importante”, indicó Eubanks. El vehículo, placa panameña 832921, pertenece a Hillary Rent a Car, situada en Panamá. Casi al mismo tiempo pero en territorio del vecino país, la policía halló un Toyota Tercel, color verde, placa 697220, equipado con un doble forro para esconder droga. El hallazgo fue confirmado por el inspector de la Dirección de investigaciones judiciales de Panamá, Andrés Gutiérrez, quien no afirmó que tuviera relación con el caso de los cinco muertos.
El carro apareció en el sector de Exquisito de San Andrés, según el periodista Elmer Quintero, una zona “caliente del narco”. “Esta área es usada por las bandas que trafican droga, armas y personas. La policía ahí ha allanado varias propiedades y detenido a personas”, explicó Quintero.
HACE FALTA UN CAMIÓN
Conocidos y camioneros que trabajaban con uno de los ejecutados, el transportista Víctor Navarro “Coquito”, explicaron que el hombre llegó el pasado martes a la frontera con su camión pero ahora no hay rastro del vehículo. Fuentes policiales detallaron que dentro del tráiler podría haber una carga de cocaína por la cual se dieron las ejecuciones. A los cinco hombres les pudieron haber quitado el cargamento -que viajaba en el carro- y para no dejar testigos del “tumbonazo” los ejecutaron. “Él llegó de Colón, donde trabaja, con el camión, pero ahora nadie sabe dónde está la mula (el camión). Él tenía que ir a Costa Rica y luego devolverse a Panamá a manejar”, dijo un camionero, quien prefirió no dar su nombre.
LA FRONTERA ESTÁ QUE ARDE
Todo esto viene a confirmar que para el tráfico ilícito la frontera entre Costa Rica y Panamá está que arde. El propio jefe de la policía de Fronteras tica confirmó que en el sector limítrofe “hay miles de caminos para entrar y salir”.
Así mismo, el inspector panameño Gutiérrez, dijo que las pandillas no aguantan nada. “Esto se trata de un ajusticiamiento, por la forma macabra de dar muerte, así están actuando los pandilleros en Costa Rica y Panamá”, dijo el investigador. La frontera está que arde, está abierta a las drogas, las armas y las almas, ahora también a la muerte, solo basta con escuchar la respuesta que dio el panameño ante la pregunta de DIARIO EXTRA sobre cuántas pandillas pueden haber traficando: “¡Huuuy, imagínate!”.