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• San Vito de Coto Brus:

INDÍGENAS ASESINAN BRUJO A GARROTAZOS

Paola Hernández / Adolfo Ruiz
phernandez@diarioextra.com
Fotos: Roberto Fernández, corresponsal
Ilustración: Germán Meza

Jenaro y Oliva Bejarano Bejarano son también sospechosos de la muerte de su hermano. El Ministerio Público los solicito para ser indagados sobre el caso.
Coto Brus, ZONA SUR. El asesinato a golpes de un supuesto brujo indígena, a quien le atribuyen pactos demoníacos y hechizos, para los indígenas guaymíes de la zona sur del país, al parecer es visto “con buenos ojos”.

Sin embargo, un crimen a garrotazos, para el OIJ y la Fiscalía, nada tiene que ver con tradiciones religiosas, ni mucho menos con fanáticas creencias de contubernios con espíritus del más allá, como se puso de pretexto para haber dado muerte a Joaquín Bejarano Bejarano, de 24 años de edad, la noche de este domingo.

PRACTICARON LA LEY DEL HOMBRE

Y es que la noticia del atroz suceso corrió como pan caliente por todo el cantón, pues fueron los mismos responsables de tan inusual hecho ocurrido en Copey de Brus Malis en La Casona (Guaymí), del distrito de Limoncito, los que dieron la alerta y se entregaron.

Seferino García Bejarano, de 26 años y su hermano Rubén, de 32, estaban hartos del comportamiento del “Brujo” y por eso fueron hasta su casa para matarlo a sangre fría.

No se sabe cuántos golpes recibió, pero fueron los suficientes para abrirle el cráneo y fracturarle la mayor parte de los huesos del tórax, piernas y brazos. La golpiza fue fulminante.

Versiones indican que los hermanos de la víctima, Jenaro y Oliva Bejarano, participaron también, deteniendo a quienes trataban de evitar la paliza.

Ensangrentados y al parecer satisfechos por haber tomado la justicia en sus manos, dos indígenas caminaron más de una hora montaña abierta hasta la casa de Miguel Azofeifa, un vecino de la zona, ahí contaron lo sucedido sin ningún remordimiento.

CUATRO HORAS DE CAMINO

Parecía una leyenda, sin embargo era todo un acontecimiento real. Carlos Vargas, jefe de la Delegación de la Fuerza Pública de San Vito, comentó que la los oficiales Gerardo Muñoz, Allan Gómez y Minor Chacón llegaron hasta el sitio tras cuatro horas de recorrido.

“La escena era dantesca, había sangre por todas partes. Dicen los personeros del OIJ que la masa encefálica estaba expuesta. Tuvieron que pegarle muchos garrotazos para matarlo”, dijo el jefe policial.

El cuerpo quedó destrozado a un lado del rancho que habitaba Joaquín junto a su mujer Denia Marcuzi Palacios y tres hijos. Cerca los responsables, pues no pensaron en darse a la fuga, por el contrario se entregaron a la policía apenas los vieron, confirmó Vargas.

Según alegaron los sospechosos a Bejarano lo garrotearon porque se “salió de la línea” y había hecho pacto con los malos espíritus, por lo que debía pagar muy caro.

Dice la tradición indígena o más bien las arraigadas creencias que existe un dios maligno que se posesiona de los espíritus débiles, los cuales deben morir violentamente y eso sucedió en Copey. Antiguamente la matanza se hacía en medio de una tremenda fiesta con chicha y aguardiente. O sea, el acabar con un ser humano posesionado era una especie de ofrenda a Nubu o el dios bueno de los guaymíes, cuenta la historia.

HERMANO APRUEBA CRIMEN

Y es que de acuerdo con lo que Jenaro Bejarano, hermano de la víctima, dijo a DIARIO EXTRA mientras permanecía detenido, pues es también uno de los sospechosos, hace cinco años Joaquín inició estas prácticas “incorrectas y ofensivas de la ley de un dios”.

“Salía antes de la medianoche a hablar con alguien, creemos que era el diablo. Vivía amenazando a la familia, a mi madre principalmente. Ella lo denunció ante la policía de San Vito, pero nada pasó. La comunidad estaba cansada de las maldiciones que lanzaba, de la hechicería y las enfermedades, que eran producto de sus artes oscuras. No iba a la iglesia y fue así como empeoró la situación”, comentó.

Dicen algunos testigos que fueron convocados por la policía, que la comunidad sufría, que los niños estaba poseídos por tanta brujería.

Una buena cantidad de vecinos tanto del fallecido como de los presuntos responsables llegaron hasta los Tribunales de Justicia, ahí fueron entrevistados con el fin de obtener la mayor cantidad de datos que permitan esclarecer tan insólito caso.

“La comunidad estaba tensa con las prácticas de mi hermano, él salía y le decía a la gente que se iban a morir, les daba a tomar cosas raras, los tenían enfermos. Amenazaba a la gente si no hacían lo que decía.

Era un brujo pero nadie lo buscaba para curaciones. Ahí en Copey las personas sufrían de pesadillas y convulsiones. Nadie lo quería porque era malo”, mencionó Jenaro, mientras permanecía esposado junto a Oliva García, a una banca en la delegación policial.

¿QUIEN ERA?

• Nombre: Joaquín Bejarano Bejarano
• Edad: 24 años
• Vecino: Copey de Brus Malis


 
 
 




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