PRISMA
¿QUÉ LOGRAMOS Y QUÉ QUEREMOS?
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
Un año acaba de finalizar y otro apenas inicia, es momento oportuno para sentarse a reflexionar sobre las metas que hemos logrado alcanzar y lo que ha quedado pendiente, quizás nos encontremos con que mucho mas de lo que imaginamos se ha quedado pendiente, pero… ¿qué hemos logrado?
¿Logramos acaso hacer que nuestros amigos se sintieran mejor cuando se encontraban en dificultad?
¿Logramos que nuestros seres amados se enteraran de cuanto los amamos a cada instante del día?
¿Logramos que nuestras vidas sean un modelo para muchos?
¿Logramos que cada minuto sea un canto de alabanza al creador?
¿Conseguimos que Dios se sienta orgulloso de nosotros y de lo que hacemos?
¿Logramos compartir con nuestras familias más tiempo de calidad que el año que finalizó?
¿Logramos hacer cada día nuestros trabajos con mas alegría, sin discutir con nuestros compañeros, ni hacerlos sentir mal?
¿Logramos que nuestras esposas o esposos se sientan más orgullosos o muy orgullosas de nosotros?
¿Logramos sentirnos orgullosos de nuestra calidad de vida, sin hacer sentir mal a los demás?
Si muchas de las respuestas son negativas, es probable que debamos replantearnos no solo metas económicas o materiales, sino mas bien objetivos de los cuales nos sintamos orgullosos al final de este año que apenas inicia. Ojalá que el 2008 esté lleno de bendiciones, paz, trabajo, salud, alegrías, prosperidad, amor, comprensión, y mucha serenidad para enfrentar los retos que cada día el Señor nos va a regalar.
Recuerde que este año nuevo es un libro en blanco donde usted y yo, con la ayuda de Dios, somos quienes escribimos sus páginas. Hagamos que valga la pena cada día. Para lograrlo es importante compartir los dones, irradiar simpatía, alegrar al triste, acompañar al solitario, y ayudar al necesitado.
Entendamos que lo más importante en la vida no es ganar dinero, ni ascender socialmente, ni recibir honores... Lo más importante es el tiempo que dediquemos a las personas que amamos. Disfrute cada instante sin hacerse daño con la culpa, el rencor o la preocupación; viva el presente... hoy puede ser su último día, entonces por qué no disfrutarlo al máximo.
Contemple las maravillas de la creación divina y del ingenio humano. ¡Hable con Dios! No olvide nunca que “todo es posible para el que tiene fe”. Feliz año nuevo.