• Joven preso que pidió ser ejecutado:
“Quiero que me pongan la inyección, acostarme a dormir y morir tranquilo”
• No ha pensado en suicidarse si rechazan su solicitud.
MARCO LEANDRO
mleandro@diarioextra.com
Foto: VÍCTOR BENAVIDES
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Fernando Alonso Peña Mesén, de 24 años, explicó los motivos que lo llevaron a pedir a los magistrados de la Sala Cuarta que le apliquen la inyección letal.
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Todo el mundo recorrió la noticia publicada ayer por DIARIO EXTRA sobre Fernando Alonso Peña Mesén, de 24 años, quien solicitó a los magistrados de la Sala Constitucional que se le aplique la inyección letal para acabar con su vida porque no quiere seguir preso y haciendo sufrir a sus familiares.
Más detalles sobre este insólito recurso de amparo que tienen en sus manos los magistrados se los preguntamos a Peña Mesén, en una entrevista realizada ayer por la tarde en La Reforma, donde purga una pena de 46 años de cárcel por robos agravados y tentativas de homicidio. He aquí un extracto de la entrevista.
¿Cómo surgió la idea?
- La idea la había venido pensando hace como un año. La verdad la pena a que fui condenado es de 46 años y me puse a pensar: estoy estudiando y por más estudio, por más que me esfuerce y aunque tenga una excelente conducta no me sirve de nada. Voy a morir en prisión siendo un viejito. Nadie ha podido soportar 46 años en una cárcel. Detrás de esta sentencia está una cadena perpetua. Ya me cansé de esta vida.
¿Cree que ya no puede ser útil a la sociedad?
- No, porque saldría de 70 años de esta cárcel. ¿Quién me va a dar trabajo, quién me va a querer si toda la vida la pasé tras las rejas? Si ahora apartan a los viejitos imagínese en el 2056, cuando salga de aquí.
¿Por qué quiere la inyección letal?
- Lo que yo quiero está difícil. Mucha gente dirá: “Este hijo de puta está loco”. Pero no es así. Lo que yo quiero es que por medio de la Caja de Seguro Social me suministren la inyección letal para morir rápido y sin dolor.
Su familia sufrirá más si la Sala acoge su solicitud.
- Más de lo que está sufriendo no creo. Hay que ser realista, ellos están sufriendo amargamente por tener a un familiar preso.
Está muy joven, ¿acaso no le gusta vivir?
- Sí, pero vivir aquí no es fácil. A veces no se tiene papel higiénico ni jabón para lavar la ropa y es difícil vivir así.
¿Qué dicen sus familiares?
- Yo no les he dicho nada. Tengo tres hermanas y un hermano. Supongo que se enteraron por DIARIO EXTRA, me llamaron por teléfono y no los atendí. Deben estar impresionados pero la decisión de pedirle a la Sala Cuarta que termine con mi vida es ya una decisión tomada. Aunque ellos me digan que lo piense, ya todo está pensado. No hay nada que hablar.
¿No le da temor que lo traten de loco?
- Loco no estoy. Yo creo que hay que estar en este zapato para saber lo duro que es estar en prisión. Yo no soy cobarde, pero la verdad es que es muy duro estar privado de libertad. Yo soy consciente de que debo pagar por lo que hice, pero es mejor acabar con mi vida para evitarle sufrimientos a mi familia y gastos a la sociedad.
¿Le han dado ayuda psicológica en prisión?
- No la necesito, no me considero loco. Yo no quiero llegar a guindarme de una cercha. No me siento ni deprimido, estoy en mis cinco sentidos, sé lo que estoy haciendo. Mucha gente puede pensar que estoy loco pero se equivocan. Que me pongan la inyección letal es lo mejor. Tal vez piense ignorantemente pero es lo mejor.
Pese a que en Costa Rica no hay pena de muerte, ¿cree que los magistrados de la Sala Cuarta harán una excepción?
- Es cierto, no hay pena de muerte pero sí hay sentencias de 46 años como la mía, que es igual a eso: le dicen vaya muérase en la cárcel. Creo que podrían aprobarme esa petición, que es muy personal. No le estoy haciendo daño a nadie, solo decido sobre mi vida y nada más. Aquí hay cuatro compañeros con sentencias similares a la mía que si a mí me lo aprueban, ellos también lo pedirían.
¿Si no atienden su solicitud qué hará?
- Eso todavía no lo he pensado. Habría que ver qué pasa.
¿Se quitaría la vida si no resuelven su solicitud?
- No, yo no quiero eso. Para mí la manera para morir un poquito más tranquila es sin dolor. Quiero que me pongan la inyección, acostarme a dormir y morir tranquilo. Lo que yo quiero es que me dejen por lo menos ingresarla a la cárcel. Si tengo que comprarla, yo la compro. Si la Caja no me la da, yo tengo contactos para comprarla en el extranjero.