San José, Costa Rica, Miércoles 30 de abril de 2008, 18:20:57.


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• Puerto Viejo, Sarapiquí

SACERDOTE TORERO SUEÑA CON IR A LAS CORRIDAS DE ZAPOTE

Alfonso Gatgens
corresponsal

Este es uno de los capotes preferidos del padre Cirilo, quien sueña con meterse algún día a la plaza de toros de Zapote a pegarse algunas carrerillas detrás de los toros.
¿Quién dijo que los sacerdotes no pueden divertirse?, el padre Cirilo Emiliano de Puerto Viejo de Sarapiquí ha demostrado que llevar sotana no es obstáculo para continuar con una de sus pasiones.

Y es que el padre Cirilo estuvo cerca de ser torero profesional, allá en su tierra natal la provincia de Zamora en España, donde hizo de las suyas en el ruedo, incluso en una ocasión casi no cuenta la historia, ya que el animal lo corneó y lo arrastró por la plaza casi un minuto, terminó en el hospital y las lesiones ameritaron 25 puntadas y 8 días internado. Desde que llegó a Puerto Viejo en el año 2004 aprovecha cuantas fiestas hay para ir a enfrentarse a los toros, y de paso se gana el respeto y aprecio de muchos de los asistentes a los festejos que descubren que ir al templo podría ser una buena opción.

A sus 56 años recuerda que durante su vida en España probó suerte en muchas plazas, desde Zamora hasta Pamplona, donde en una ocasión los toros le pasaron la factura por arriesgado. Las plazas de Puerto Viejo han sido testigo de sus hazañas, la más reciente fue este fin de semana que aprovechó las corridas en La Guaria para tirarse al ruedo una vez más.

En la casa cural quedó la sotana. Salió vestido con pantaloneta, camisa, tenis y por supuesto un buen capote, que lo acompañó durante la jornada en que se enfrentó a los “cornudos”, pero no a los diablos, sino a los toros.

Los gritos de quienes conocían al padrecito alertaron al resto del público, quienes no podían creer que el padre que en la mañana les había dado la comunión ahora estaba corriendo entre los demás toreros improvisados.

Eso sí, todos le hacían barra y cuando el toro se le acercaba le pedían a Dios que protegiera a su pupilo, porque si no se quedarían sin padrecito, quien sueña con algún día llegar a la plaza de toros de Zapote.


 
 
 


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