• Y amiga está grave, Moravia:
MUERE APLASTADA POR MONTAÑA DE BANANOS
FABIÁN MEZA
fmeza@diarioextra.com
Fotos: Adolfo Alvarado
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Socorristas de la Cruz Roja rescatan con vida a María Fernanda Rojas Rojas.
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“La vi triturada. Desde que llegué estaba morada, sin hablar, con los ojos cerrados, no se movía. A la otra la tapaban los bananos del torso hacia abajo y hacía un esfuerzo sobrehumano para respirar”, narró en exclusiva para DIARIO EXTRA el profesor Heiner Mora, testigo del mortal e inusual accidente de tránsito.
“Me tiré del carro, iba para la casa, pero un impulso me hizo llegar a ayudar -entre las palabras toma un respiro, se queja, pues su tobillo está quebrado y continúa-. Me brinqué una tapia, ahí fue donde me quebré, algo me decía que ahí, debajo de los bananos, había alguien. Lo que hice fue hablarle porque intentamos con el back hoe subir las cajas pero temimos fallar y eso era fatal”, continuó Mora.
La angustia que da la impotencia de ver a una joven suplicando por vivir, detrás de los barrotes de un portón de metal, sepultada por una montaña de bananos, sin poder salvarla, se apoderaba de los rostros de vecinos, policías y socorristas de la Cruz Roja que miraban atónitos, no podían creerlo.
“LLAMÓ A LA MAMÁ POR CELULAR”
Andrea Saborío Alfaro, de 24 años, y María Fernanda Rojas Rojas, de 25, eran grandes amigas. Con toda una vida por delante, en el cenit de la juventud, universitarias y vecinas de San Rafael de Moravia, las jóvenes regresaban de realizar unas diligencias en el centro de Moravia y se dirigían a tomar café en la casa de Andrea, contó una de sus amigas, Marta Brenes Ho.
Caminaron más de un kilómetro hasta toparse con la muerte, la única que pudo separarlas. El camión conducido por José Enrique Morera Arroyo transitaba cargado por el centro de ese cantón josefino.
Lo estrecho de la calle, donde se realizaba una reparación, hizo que Morera orillara su automotor tan cerca del caño que se volcó, cayendo sobre las jovencitas.
Andrea falleció en el lugar por asfixia. María Fernanda fue rescatada con vida y trasladada al Hospital San Juan de Dios.
“Entre los bananos pudo tomar el teléfono y marcar el número de la mamá, ella le avisó que había sufrido un accidente y que estaba atrapada”, explicó la amiga.
El rescate de la universitaria, que respiraba con dificultad, fue dramático. Pasó una hora prensada por las frutas. Bomberos, socorristas y policías iban y venían, cortaban partes del portón para liberarla. Un paramédico estaba a su lado, le hablaba y con sus palabras la alentaba, la mantuvo consciente, viva, no podían perderla.
Con equipo hidráulico cortaron la parte del portón donde estaba atorada, mientras el back hoe sostenía las cajas de madera que les cayeron encima. Cuando rompieron los barrotes del portón, el brazo de la muchacha sobresalió entre el amarillo de los bananos.
Un socorrista tomó su mano, ella lo miró fijamente a los ojos, como agradeciéndole con la mirada. Grave y herida, su mano lo apretaba.
Entre varios hombres sostuvieron el cuerpo de María Fernanda y la asistieron presionando una bolsa plástica con oxígeno que le pusieron en la boca hasta la ambulancia, hasta su cama de hospital, donde lucha por reponerse tras ganarle un pulso a la muerte.
110 INFRACCIONES
En el camión se leía un rótulo, puesto como placa en el parachoques: “Dios bendiga mi camino”, y por el récord de infracciones del conductor se nota que debía andar encomendado al Señor: 110 partes, muchos de ellos por exceso de velocidad, registra tal vez un récord Guinness. Por teléfono, vuelto loco, el hombre de 61 años le echaba la culpa a la calle. “Una chiquita se murió, la otra dicen que está viva pero no fue mi culpa, todo es por estas malditas calles”, comentaba.
Un vecino aprovechó el incidente tan grave para quejarse y mandarles un mensaje a las autoridades. “Esto es un problema de siempre. Ya estamos hartos, en estas callecitas todos los días pasan los camiones. Mire las llantas de éste camión, lisas, lisas y ni un solo oficial de tránsito.
Pero me imagino que ahora que se murió alguien sí van a hacer algo. ¡Cómo es posible que tenga que sacrificarse una vida humana para que hagan algo!”, se quejó Juan Ernesto Ramos. Esperemos que su inquietud, acompañada por la muerte de Andrea, encuentre respuesta.
¿QUIEN ERA?

• NOMBRE: Andrea Saborío Alfaro
• EDAD: 24 años
• VECINA DE: San Rafael de San Vicente, Moravia
• OCUPACIÓN: Estudiante universitaria