• Difunto que manejó los dineros de todas las parroquias y sacerdotes:
LE ESTAFAN $1 MILLÓN A LA IGLESIA TICA
Betania Artavia
bartavia@diarioextra.com
Fotos: Adolfo Alvarado
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Los obispos Ángel San Casimiro, José Francisco Ulloa y Hugo Barrantes, acompañados del abogado Carlos Vargas Pagán, expusieron a William Gómez, director de DIARIO EXTRA, los detalles de la estafa de la que fueron víctimas por el encargado de manejar los dineros de las parroquias.
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Siguiendo las pautas del Concilio Vaticano II, la Iglesia costarricense decidió crear un fondo común para manejar los recursos económicos de las parroquias, los ahorros de los sacerdotes y otras organizaciones religiosas, y para administrarlos se creó un ente denominado Servicios Pastorales.
Este ente tenía como fin invertir los recursos para que se multiplicaran porque con eso se mantienen los diferentes programas de la Iglesia, como la Posada de Belén para jóvenes que intentaron abortar, los seminarios donde se forman los nuevos sacerdotes y las pensiones para los sacerdotes ancianos, así como otras obras sociales.
Con lo que no contaban es que la persona encargada de administrar estos recursos estaba haciendo su propio negocio y terminó estafando a la Iglesia y a quienes les confiaron sus recursos con más de $1 millón, según explicó Carlos Vargas Pagán, abogado de la Iglesia en este caso.
CÓMO LO HIZO
Los obispos José Francisco Ulloa, Ángel San Casimiro y Hugo Barrantes detallaron durante su visita a DIARIO EXTRA que el encargado de Servicios Pastorales, Jorge Torres, inició en esas labores siendo muy joven y prácticamente fue creciendo con él, de allí la confianza ciega que le tenían los obispos, quienes nunca sospecharon que los informes que recibían fueran falsos.
Torres se reservó parte de esos dineros para manejar algunas cuentas, sacaba dinero de la Iglesia, lo ocultaba a la contabilidad, pasaba informes falsos y ocultaba el manejo hasta de sus subalternos.
“Cuando muere esta persona, el padre Godínez, encargado de supervisar el fondo, logró descubrir que se había dado información falsa y hasta se habían girado cheques con su firma, que es un sello impresor, y se inicia una investigación a lo interno de la Iglesia”, explicó Vargas.
Tras la investigación confirman que fueron estafados por la misma persona en quien confiaron el manejo del dinero de las parroquias costarricenses y que había utilizado esos recursos para hacer préstamos a particulares.
“Los obispos no estamos preparados para las finanzas, había dos personas que iban a las reuniones pero cuando dan papeles falsos no se detecta que algo fraudulento está pasando. Nosotros estamos en lo nuestro y somos ignorantes del manejo de dineros o de su administración”, detalló San Casimiro.
Además Torres tenía el control completo del manejo de los dineros y en un momento determinado decidió comenzar a lucrar con esos fondos en su beneficio.
INTENTO POR RECUPERAR LO PERDIDO
Según explicó Vargas, producto de la investigación se dieron cuenta que había fideicomisos firmados que respondían por algunos de los dineros prestados y comenzaron a tratar de arreglar con las personas a quienes el difunto administrador les hizo préstamos con el dinero de las parroquias.
Lograron arreglar con diez, entre ellas la italiana Ana Moscarelli, con quien no lograron un arreglo de pago y al final ella interpuso una denuncia penal contra monseñor José Francisco Ulloa en febrero de este año, pero menos de un mes después el Ministerio Público solicitó que se desestimara y están a la espera de que el juez archive la causa.
Vargas considera que Moscarelli está tratando de utilizar la prensa para presionar a los dueños del fideicomiso -que no es la Iglesia porque ésta lo vendió por no tener ningún conocimiento ni interés en manejar hoteles- y pagar menos.
Además considera que su único fin es dañar la imagen de cualquiera que se interponga en ese propósito. “Es una persona que trata de enlodar nombres con el interés de no pagar y para eso pasa desde el Vaticano hasta el Presidente de la República”, detalló.
NO QUISIERON DEMANDAR AL MUERTO
En el proceso de recuperación de fondos la Iglesia terminó asumiendo una pérdida que ronda el millón de dólares, pero no interpuso denuncia contra Torres porque considera que sería insensato porque ya falleció.
El personal que trabajó bajo sus órdenes aceptó haber quemado documentación por órdenes de Torres, como parte de su trabajo, por eso no se podía probar que ellos conocieran el delito o lo estuvieran encubriendo.
Es así como la Iglesia prefiere asumir las pérdidas de la estafa de la que fue víctima y pasar la página, hasta que fue interpuesta la denuncia en su contra por la italiana, que la acusa de estafa.