San José, Costa Rica, Viernes 11 de abril de 2008, 17:24:35.


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• Socio fundador del DIARIO EXTRA muerto en 1997:

CAE 11 AÑOS DESPUÉS ASESINA DE JOSÉ ANDRÉS BORRASÉ

Paola Hernández Chavarría
phernandez@diarioextra.com

El 20 de noviembre de 1997 la portada del DIARIO EXTRA estaba impregnada de luto, tras la muerte del empresario, conocido como un hombre de grandes retos, valiente y dedicado.
Tuvieron que pasar casi 11 años para que las autoridades lograran la captura de la mujer más buscada de Costa Rica, se trata de Magdalena Pacheco Bolaños, sospechosa de haber ayudado a su entonces compañero sentimental, Laureano Montero, a darle muerte al empresario periodístico José Andrés Borrasé Taylor, en noviembre de 1997.

Pacheco, quien llevaba una década huyendo de la policía tica e internacional fue detenida la tarde de este miércoles en Nueva York, Estados Unidos, en un exclusivo sector de Water Lane Rigde, en Long Island, ahí convivía con su esposo, también costarricense de nombre Marcos Carvajal y tres hijas.

FINGÍA SER GUATEMALTECA

La captura se logró tras años de seguimientos y luego de que en el 2002 se perdiera la pista sobre su aparente paradero en un país de Sudamérica. Interpol confirmó ayer que el arresto lo realizaron efectivos del Equipo de Rastreo Fugitivos del ICE (Immigration and Customs Enforcement) cuando la mujer ahora de 38 años salía de su casa.

Indicaron que durante las vigilancias realizadas a la residencia: “Pacheco siempre se observó con una actitud esquiva, nunca salía de la residencia, excepto por las noches, se dedicaba al cuido de su jardín y tampoco llevaba a sus hijos a la escuela”.

En la localidad era conocida como una mujer de nacionalidad guatemalteca, pues fue así como ingresó en el año 2002 a suelo norteamericano, usando documentos falsos a nombre de Verónica Girón Solares. Cabe destacar que no tenía relación con vecinos.

Magdalena y Carvajal, con residencia en esa nación, eran dueños de una empresa dedicada al mantenimiento de jardines, además de una lujosa vivienda valora en cerca de $1,5 millones, lo equivalente a 750 millones de colones y varios autos, entre ellos Mercedes Benz de doble tracción.

COMPARACIÓN DE FOTOS PERMITIÓ IDENTIFICARLA

Un estudio físico cromático comparativo realizado por la Unidad de Retratos Hablados del OIJ, a dos fotografías de Pacheco Bolaños, una de su cédula de identidad y otra tomada luego de su arresto, permitieron que las autoridades del Equipo de Rastreo Fugitivos del ICE (Immigration and Customs Enforcement) lograran confirmar que se trataba de la mujer más buscada de Costa Rica.

Y es que el cambio en su apariencia y la falta de un registro de huellas dactilares en el país, pese a que estuvo en prisión preventiva, impedían su identificación inmediata al momento de la detención, llevando a la policía de esa nación a coordinar con el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), las respectivas diligencias.

Las oficinas de Interpol en Guatemala y en Colombia obtuvieron datos que ayudaron a las autoridades migratorias estadounidenses a llevar a cabo el arresto.

La sospechosa se encuentra bajo la custodia migratoria y será deportada en los próximos días por encontrase ilegal en territorio estadounidense, aunado a esto se le achaca uso de documento falso y cuentas pendientes con la justicia tica.

Las autoridades de esa nación analizan la situación de Marcos Carvajal, quien al parecer conocía que Magdalena era buscada por el delito de homicidio, él podría exponerse a sanciones migratorias y penales por tal situación.

A la fugitiva la buscaron cuerpos policiales de Panamá, Holanda, Inglaterra, Colombia, Guatemala y Estados Unidos.

HUYÓ EN MEDIO JUICIO

Pacheco, a quien describen como una mujer de encantos físicos, huyó del país en diciembre de 1998, justo cuando el juicio por el asesinato del empresario estaba en la etapa de conclusiones y a pocos días de que la sentencia fuera leída por el tribunal Penal de Cartago.

Su compañero sentimental fue condenado a 25 años por esa muerte, hasta el día de hoy permanece recluido, pese a que hace pocos meses solicitó una revisión de la sentencia, misma que por el contrario la Sala Tercera ratificó.

No había rastro de ella, no se sabe cómo salió de Costa Rica, ni qué destino específico eligió para esconderse. La mujer estaba libre tras el pago de una fianza de ¢500.000, que en enero anterior su abogado defensor solicitó el reintegro, pero le fue negado.

Ante tal episodio existía orden de captura en su contra, la cual se extendió a alerta internacional solo un mes más tarde por la gravedad de los hechos que se le imputaban.

Fue rastreada en Colombia dando clases a niños en un kínder, pero cuando la policía llegó a ese sitio, el centro tenía más de un año de haber sido cerrado. La pista se perdió.

ESPOSADO Y CON CINCO BALAZOS

El cuerpo del empresario, hijo del ex director y dueño de La Prensa Libre, Andrés Borrasé, apareció la mañana del 19 de noviembre del año 1997, en la finca propiedad de la familia Tinoco, en la zona de Santiago del Monte en el cantón de La Unión.

José Andrés Borrasé Taylor, de 46 años de edad, tenía cinco balazos, uno de ellos en la nuca, que le causó la muerte, estaba esposado y amarrado de pies, además presentaba varios golpes en todo el cuerpo.

Gerardo Jiménez, el capataz de la finca fue quien hizo el hallazgo del cadáver, solo horas después de que sus familiares lo reportaron como desaparecido, pues había salido la noche anterior para reunirse con quien ahora purga una condena de 25 años de prisión, su vecino Laureano Montero.

En su momento fuentes judiciales indicaron que la víctima tenía una de las esposas reventadas, lo que indicaba que luchó por su vida. Borrasé era experto en artes marciales, por lo que al parecer se necesitaron más de tres personas para reducirlo a la impotencia y asesinarlo.

Las primeras horas del crimen fueron cruciales para el OIJ de Cartago a cargo de las pesquisas, bajo la dirección de Jorge Rojas, quien en ese momento fungía como jerarca interino.

LO MATARON POR UNA PROPIEDAD

Los líos con su vecino -Laureano Montero- por una propiedad, arrojaron las primeras pistas, esto además de que el sujeto apareció herido de bala en el abdomen internado en el Hospital Calderón Guardia.

El herido habría indicado haber sido objeto de un atraco en Montes de Oca, cerca del lugar donde ambos vivían con sus respectivas familias, entre ellas Magdalena Pacheco Bolaños. Lo anterior llamó poderosamente la atención de los judiciales.

Versiones oficiales destacaron que el empresario acudió a una cita que el sospechoso le dio para la noche del martes 18 de diciembre, ambos trataban de arreglar sus diferencias, las mismas que en los Tribunales de Justicia se ventilaron sin mayores consecuencias.

Su esposa, Marcela Carranza Portocarrero, estaba enterada de esa reunión, ella habló minutos antes con su marido, que nunca regresó a casa.

El teléfono celular del fallecido fue clave para la policía. El día del homicidio el abogado Bernardo Chávez recibió una llamada de un amigo de la víctima, al que solo identificó como Guillermo.

Esta persona le habría comentado que el auto marca Mercedes Benz de José Andrés estaba aparcado en las afueras de la vivienda de Montero y Pacheco. Pese a haber esperado por varios minutos el empresario nunca salió y parecía que el inmueble estaba solo.

Varias llamadas telefónicas al celular sin ninguna respuesta levantaron sospechas. No fue sino horas más tarde que un joven desconocido contestó el aparato aduciendo que lo encontró tirado cerca de la autopista Florencio del Castillo, que conduce a Cartago.

El día después hallaron el cuerpo. Familiares y amigos lamentaron una muerte tan trágica.

Jorge Rojas, actual Director del OIJ, indicó que el crimen no quedará ahora en la impunidad, pues el esfuerzo de las autoridades tuvo frutos, con la captura de la sospechosa. “La orden de captura estaba vigente, siempre estábamos al tanto pues no podía descartarse que regresara al país. El trabajo en aquellos momentos fue arduo y el caso se destacó mucho en los medios de comunicación”.

Por su parte Edgardo García, querellante y actor civil de Andrés Borrasé, padre de la víctima, indicó que al fin se hizo justicia, “vamos a presionar a los Tribunales para que se fije fecha para el juicio, debe ser pronto y ya pasaron muchos años, ella debe pagar por lo que hizo”.


• Andrés Borrasé Sanou

“LA JUSTICIA DE DIOS AUNQUE TARDE SIEMPRE SE CUMPLE”

FABIÁN MEZA
fmeza@diarioextra.com
Fotos: Graciela Solís

José Andrés Borrasé (camisa blanca) y su padre, juntos en la oficina de La Prensa Libre.
Dice que se echó el dolor en su espalda y desde hace 11 años lo lleva consigo, lo carga como una cruz llena de espinas. La llamada de DIARIO EXTRA anunciándole que la homicida de su hijo había caído, después de tanto tiempo, lo tomó por sorpresa. Dudó, mientras sostenía el auricular apoyándolo en su oreja, le trajimos el recuerdo de Magdalena Pacheco Bolaños, sentada, frente a un tribunal, escuchando con hipocresía las pruebas en su contra por el asesinato de José Andrés Borrasé Taylor.

Por unos minutos, incrédulo, guardó silencio, luego reaccionó con la alegría que da la justicia.

Andrés Borrasé Sanou, fundador de La Prensa Libre, mostró su satisfacción por la captura de la mujer que le arrancó a su hijo.

En la sala de su casa, con una sonrisa atendió las consultas sobre el suceso que marcó su vida y la de toda su familia. Al recibirnos, nos llevó a la sala y, en seguida, se acercó a una foto que atesora: él y José Andrés, abrazados. Señalando el cuadro exclamó con una leve sonrisa: “Este es mi hijo Andrés, el que me mataron”.

Se notaba aún incrédulo, cómo no si él mismo pagó para que buscaran a Magdalena y no logró encontrarla.

“Cuando me enteré por ustedes, me quedé como azorado, yo pensé que la habíamos perdido del todo, ya han pasado 11 de años de esto, pero a los minutos ya pensé que la justicia de Dios aunque tarde siempre cumple”, indicó Borrasé.

Muchas de las personas a quienes les pagó para encontrar a la asesina en fuga lo engañaron.

“Yo estuve varios años tratando de localizarla por medio de agentes privados y resulta que más bien, cuando yo le había pagado como a cinco agentes me di cuenta de que me estaban tomando el pelo, aprovechándose de un dolor muy grande de la familia para sacarme dinero con que estaba en Panamá, estaba en El Salvador, estaba aquí, estaba allá”, reconoce.El sufrimiento por la muerte de su hijo lo confinó a recluirse en la casa por cuatro meses y logró liberarse de esa cárcel escribiendo su dolor.

“En aquellos tiempo me metí en la casa y estuve por mucho tiempo de un cuarto en otro, de un cuarto en otro, hasta que al final Dios me iluminó y cogí un lápiz y un papel y me puse a escribir todo eso, lo titulé: Basta ya y lo publiqué como un editorial, pidiendo a la policía que hagan algo por este país”, cuenta, como acordándose de aquel pasado ingrato.

Hasta un sicario se ofreció para asesinar a los responsables del atroz crimen, pero la idea nunca le pasó por la mente.

“Yo ofrecí una recompensa, por cierto alguien que estaba en la cárcel me dijo que si yo quería él me desaparecía a Laureano y hasta llegó a la oficina a hacerme una propuesta. Yo le respondí: usted quiere convertirme a mí en lo que son los que mataron a mi hijo, usted quiere que yo sea el culpable de la muerte de Laureano y lo saqué de mi oficina”.

Según don Andrés, Laureano y Magdalena no actuaron solos y para aliviar aún más este desafortunado capítulo de su vida, pide a la autoridades buscar a otros tres sicarios -dos ex agentes del OIJ y un abogado- que participaron en el crimen.

“Eran Laureano y tres hombres más y Magdalena. Mi hijo era un muchacho muy fuerte, tan fuerte que le metieron un chuzo eléctrico para que perdiera el conocimiento y, cuando se despertó, reventó las esposas y tuvieron que darle con la culata del revólver para volverlo a atontar y ponerle dos pares de esposas, así lo encontré yo aquí, en el frente, en La Carpintera”, reveló Borrasé.

Recordando la muerte de su hijo, don Andrés calla por un momento, como conteniendo las lágrimas, reconoce que el tiempo ha pasado, más no el dolor. Aún así saber que una de las culpables ya está presa es bálsamo para su herida.

“Siento un gran alivio porque, por más 11 años que han pasado, yo no he dejado de pensar en eso y pensando que ella está en fuga y quién sabe en qué país viviendo. Son dolores a los que uno no se resigna, son dolores que uno tiene que echárselos aquí en la espalda y vivir con ellos el resto de la vida. No se llega a superar”, dice Borrasé, volviendo a ver los recortes de periódicos, donde está Magdalena mirando fijamente y Laureano con las manos en la cara, escuchando su condena.


 
 
 




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