• La Fortuna, San Carlos:
DE 2 BALAZOS ASESINÓ CÓNYUGE POR INFIEL
Paola Hernández Chavarría
phernandez@diarioextra.com
Fotos: Guillermo Hernández
 |
El cuerpo de José Duarte Rosales fue levantado a las 3 de la madrugada, después de que el Organismo de Investigación Judicial recolectó toda la evidencia del crimen.
|
Furiosa y cegada por los celos estaba Julia Maltés Jiménez, de 49 años, cuando decidió matar a su compañero sentimental a punta de balazos, todo porque le era infiel.
LO AGARRÓ DORMIDO
Tendido en la cama en la que muchas veces tuvieron encuentros amorosos quedó el cuerpo del guarda, un hombre de 52 años identificado por las autoridades como José Hermógenes Duarte Rosales, oriundo de Nicaragua.
El ataque fue a traición, la mujer aprovechó que el nicaragüense estaba dormido y con el arma de reglamento le soltó dos plomazos, directo al pecho, frente a los compañeros de trabajo, mientras descansaban en una casita al lado del Hotel Erupción Inn en La Fortuna, San Carlos.
La ira la hizo perder la razón y los chismes la llevaron a tomar la fatal decisión. Un compañero de la víctima, un peón de nombre Melvin Ruiz Ulate, la desarmó porque de lo contrario hubiera continuado impactando el cuerpo inerte del hombre que amaba.
MESES DE SOSPECHA
Hace varios meses la mujer, de nacionalidad nicaragüense también, sospechaba que Duarte Rosales tenía amoríos con otra, nadie sabe quién es pero la gente comentaba.
La situación se agravó, contaron algunos conocidos a DIARIO EXTRA, cuando el guarda pedía permisos a su jefe para ausentarse con el pretexto de hacer algunos mandados, pero en vez de eso se presume que visitaba a una dama.
Según fuentes oficiales, el ahora fallecido y su concubina dormían juntos de día por medio, pues él laboraba de noche como vigilante y de jardinero en Erupción Inn.
El domingo Maltés Jiménez llegó antes de las 6 de la tarde a buscarlo pero no estaba. Histérica y decidida se marchó a su casa, ahí planeó el homicidio. A las 10.30 de la noche, cuando Duarte dormía, tocó la puerta.
Fue un compañero el que abrió y sin la menor duda la invitó a pasar. Ella ingresó a la habitación, tomó el arma calibre 38 entre sus manos y lo baleó, a la vez que le decía: “A mí no me vas a engañar”.
PARA REMATAR
Un segundo balazo despertó a los huéspedes y alertó al personal del lugar. Cuando la ambulancia llegó al sitio, Duarte Rosales estaba muerto.
Como si nada hubiera sucedido, la sospechosa se marchó, la policía fue a buscarla a su vivienda y ahí la encontró, desconcertada pero dispuesta a entregarse por el crimen. No puso resistencia.
La mujer quedó a las órdenes del Ministerio Público, que le impuso tres meses de prisión preventiva por el delito de homicidio.
HOMBRE TRABAJADOR
William Peñaranda, jefe del fallecido, declaró a DIARIO EXTRA que el nicaragüense tenía al menos 12 años de convivir con Maltés Jiménez. La pareja no tenía hijos.
Agregó que desde hace una década trabajaba con él y sus hermanos en varios negocios turísticos. “Era una persona muy honesta y dedicada, cuando pedía permiso o faltaba reponía las horas haciendo otras actividades. Era una buena persona”, recordó.
Varios de los testigos, compañeros de trabajo, dijeron que la actitud de Maltés Jiménez fue indescriptible, pues la conocían como una mujer amorosa con su pareja. Nunca imaginaron que tomaría tan fatídica decisión.
Las ganas de Duarte Rosales de superarse lo llevaron a convertirse en comerciante, últimamente se dedicaba a la compra y venta de ganado, además de prestamista de la localidad.
Un conocido dijo que pronto viajaría a Nicaragua para adquirir varias cabezas de ganado que sacaría a la venta en Costa Rica, pues ya tenía algunos clientes.