San José, Costa Rica, Jueves 4 de abril de 2008, 15:14:41.


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LA LEY ANTE LOS GRANDES HOTELES Y LOS HOTELITOS

Por William Gómez V
Director

Para nadie es un secreto que es mucho más probable que la ley se tuerza discreta o abiertamente a favor de los poderosos que de los débiles. Bueno, quizá en algunos casos no se tuerza, pero también queda la opción de hacerse la desentendida.

Lo anterior viene al caso ante la posición de la ministra de Salud María Luisa Ávila, quien luego del cierre del fastuoso hotel Allegro Papagayo, de Guanacaste, ahora perteneciente  a una poderosa transnacional, por contaminación de aguas negras, manda la voz de alerta a todos los hoteleros nacionales y extranjeros, sobre una cruzada con el loable estandarte de la salud de los costarricenses como fundamento.

Magnífica la posición de la señora Ministra, sin embargo, como en el campo de batalla ella no puede estar, pues es la estratega y no la soldado me preocupan mucho algunas cosas. Por ejemplo, el posible chantaje o presión de la que puedan ser víctimas nuestros pequeños hoteleros por parte de algún inspector inescrupuloso para obtener prevendas a cambio de impunidad sin que fuera cierto, ya que las opciones son muchas, aunque no necesariamente de salud, como camas, manteles, cubiertos, entre tantos otros factores que podrían ser  la excusa para el chantaje a ese malintencionado inspector, pues aclaro que la mayoría no son así.

En esto hay que alertar a nuestros hoteleros, pues las grandes cadenas remiten todo a su departamento legal, mientras el pequeño empresario atiende todo cara a cara y apurado ya que le toca hacer de todo, y por lo tanto no quiero que también pueda ser víctima.

Por otra parte es importante tomar en cuenta que el grado de contaminación que pueda generar un pequeño hotel o pensión de cuatro o cinco cuartos es casi imperceptible para la naturaleza o los humanos, ante un gran hotel de cien, doscientas, trescientas o más habitaciones.

Viéndolo desde esta perspectiva la cruzada debe iniciarse contra los más poderosos, no por su condición o como revancha porque es el fruto de su buen trabajo ser poderosos, sino porque, repito,  dado su tamaño el daño que pueden causar es  mucho más peligroso que el del pequeño hotelero.

Insisto en esto porque me asalta el temor que pasado el firme y aplaudido campanazo ante el hotel Allegro Papagayo, ahora la cascada se desborde solo contra nuestros pequeños hoteleros y no necesariamente por culpa o intención de la señora ministra Ávila, sino por esa insensata condición de humanos de huir de los fuertes y ceñirse contra los débiles.

Y es que nuestros pequeños hoteleros están jugando un papel estratégico en cuanto al turismo internacional  e incluso, el nacional, pues ofrecen precios mucho más cómodos que las grandes cadenas y son una opción muy importante para aumentar el caudal de visitantes, primera fuente de ingresos en la actualidad para el país y no podemos exterminarlos indiscriminadamente, sino ponerlos a derecho cuando sea necesario aplicando la ley con cordura y no como un látigo.


 
 
 


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DIARIO EXTRALA PRENSA LIBRECANAL 42RADIO AMERICA