PRISMA
MAZAZOS CONTRA TRAGAMONEDAS
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
Cada vez que el alcalde de San José, Johnny Araya Monge, alzaba el mazo para darle a una máquina tragamonedas, yo hacía fuerza para que le diera más duro y rezaba para que los demás alcaldes de Costa Rica se llenen de valor y hagan lo mismo, porque esas famosas maquinitas no son más que juegos especializados en sacarle la plata a la gente... ¡tengan por seguro que “ellas” nunca pierden!, si fueran mal negocio, fijo, no existirían…
Estas máquinas, disfrazadas de juguetes, se convierten en un vicio y como tales deben ser instaladas y reguladas bajo las mismas condiciones que establece la ley para los casinos, en palabras más claras, deben ser restringidas únicamente para uso de los adultos, estar instaladas en lugares cerrados y no al frente de las escuelas y colegios como sucede en casi todo el territorio nacional. Estas máquinas “quitaplata” son una desgracia para la humanidad.
No me interesa quienes son los dueños de las tragamonedas... pueden ser chinos, rusos, alemanes, árabes, hasta el mismísimo Papa, tampoco me importa si algunas pulperías y bazares están subsistiendo de las ganancias que les genera ese “oscuro” negocio, lo que nos debe interesar a la mayoría de costarricenses es la seguridad de nuestros niños y adolescentes, y evidentemente gastar la plata que los padres les dan para la merienda en “apuestas” no es lo más recomendable. Aún más... en esos lugares lo que aprenden son vicios, los muchachos terminan contaminados, cayendo en las garras del cigarrillo, alcohol, drogas, hasta en prostitución, no me salgan con el cuento que su establecimiento es sano, porque ningún lugar donde se fomente el vicio puede ser bueno, mucho menos donde entrenan a la “liga menor de los casinos”.
Señores alcaldes de todos los cantones de Costa Rica, ya Johnny Araya y el presidente ejecutivo del Patronato Nacional de la Infancia (PANI), Mario Víquez, derrotaron en los Tribunales de Justicia a los dueños de varios centenares de máquinas tragamonedas conocidas como Pin Ball, las primeras fueron despedazadas a mazazos, y muy pronto las demás correrán la misma suerte... recuerden que ustedes fueron electos para velar por el bienestar de las comunidades, así que copien el ejemplo de San José y no permitan que nuestra juventud se destruya únicamente por recoger unos colones mal habidos para las arcas de los municipios.
Las máquinas que destruyó la Municipalidad de San José lo único que hacían era quitarle el dinerito a los niños. Son “juegos” de azar que producen adicción, y por lo tanto no son para infantes. Don Johnny, sea valiente... no importa que le pongan cien demandas, busque más abogados para ganar la batalla, si le hacen falta mazos, estoy seguro que las ferreterías de este país se los regala para que “quiebre” todo ese montón de basura que para lo único que sirve es para enviciar a los niños, y para quitarles los cien colones que los papás les damos para que se compren un “tostel” y un jugo mientras van a la escuela.