FIELES, CURIOSOS E IMPOSTORES RECORDARON A PRINCESA DIANA
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Fotografías, mensajes y flores en recuerdo de Diana de Gales a la entrada del palacio de Kensington, en Londres, como motivo del décimo aniversario de su muerte. (EFE)
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París (EFE) Diez años después de su muerte en una violenta colisión en el túnel del Alma, los admiradores de Diana de Gales siguen dándose cita en París en torno a la Llama de la Estatua de la Libertad, junto al subterráneo donde el 31 de agosto de 1997 comenzó su agonía la entonces “Princesa del pueblo”.
El grupo que se congregó del décimo aniversario ante el monumento dorado -donde desde hace diez años rinden homenaje a la princesa desaparecida miles de sujetos de los cinco continentes-, era, sin embargo, más bien escaso, quizás por falta de una convocatoria formal.
Con el trasfondo incomparable del Río Sena; el pequeño monumento que ha recogido tantas emociones en los últimos diez años tiene un encanto especial y un zócalo propenso para depositar todo tipo de recuerdos.
Es allí, a la salida del túnel, donde se perdió de vista para siempre el Fiat Uno blanco contra el que colisionó el Mercedes antes de lanzarse con violencia inusitada contra un pilar, sin más testigos directos que el misterioso conductor, nunca encontrado por la policía francesa ni por la británica. Aunque los medios insisten en que Diana “ya no vende” como antes, la plazoleta donde se le rinde culto en París es, blanco de la prensa, que entrevista, filma y fotografía en abundancia los últimos recuerdos y mensajes dejados allí en su honor.