PRISMA
LOS DAMNIFICADOS QUE SE FUERON A PASEAR
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
Hay seres humanos que son bien extraños, “pobrecitos”, porque sinceramente hacen todo lo posible por estar cada día peor. Díganme si no es contradictorio que algunas familias damnificadas por las inundaciones ocurridas en las últimas semanas, y que recibieron ayudas del Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) para hacerle frente a la tragedia, utilizaran el dinero para irse a “pasear”. ¿Será que lo que tienen en la cabeza es aserrín o es que se hacen? No lo sé, pero sinceramente a este tipo de gente hay que identificarla inmediatamente y ubicarla en una “lista negra”, para no darle auxilio nunca más.
Quizá algunos estén pensando que soy extremista, pero no es justo que las autoridades tengan que corren a buscar dinero para ayudar a los damnificados y ellos, en lugar de utilizar la platita en darle una comidita caliente y un techo seguro a su familia, más bien se van a gastar los cincos rápidamente como si les estorbaran. No entendieron que la idea era “estirar” la platita que recibieron lo más posible mientras su situación vuelve a la normalidad, tampoco se dieron cuenta que se trata de fondos públicos de todos los costarricenses destinados a ayudar a los que lamentablemente viven esas emergencias, y no es justo que los utilicen en otras cosas que no sea para lo que se les dio. Lo peor de todo esto es que “le lavan la voluntad” a los ticos que de buena gana colaboran con los hermanos en desgracia, y por eso cada día hay menos gente solidaria.
Es cierto que este tipo de personas son la minoría... por eso precisamente es que el IMAS y la Comisión Nacional de Emergencias deben identificarlas rápidamente para frenar de una vez por toda esta clase de irregularidades. El caso específico del que estamos hablando y que el presidente ejecutivo del IMAS, José Antonio Li confirmó que ya lo están investigando para sentar las responsabilidades, se registro en el Barrio Corazón de Jesús en la Uruca, donde el IMAS repartió algunos cheques para que las familias en riesgo alquilaran una vivienda en otro sector, pero... “resulta que de las 13 familias que recibieron entre ¢300 mil y ¢600 mil cada una, solo ocho salieron del lugar, las otras cinco se mantienen ahí y se cree que usaron el dinero para otras cosas”, dijo Li. Pero salados, porque ahora continúan con el problema, no tienen el dinero, y tendrán que ver como se las ingenian porque las autoridades harán todo lo posible por recuperar esa plata.
Conocemos el buen trabajo de José Antonio Li, este señor se “pone el overol” para ayudar a los más necesitados, por eso estamos seguros de que controlará que los dineros no sean desviados para otros fines, ojalá que cada vez que se entregan ayudas para que las familias desalojen las zonas en riesgo, realmente lo hagan, para lograrlo, es importantísimo demoler por completo las casas afectadas, con solo eso estaríamos cerrando un portillo y evitando el regreso de las familias, de lo contrario esto se convertiría en un circulo vicioso... el IMAS entrega la plata pero apenas da media vuelta la gente hace maletas, pero no para buscar nueva vivienda, sino para irse a pasear a la playa, y una semana después están en el mismo sitio pidiendo auxilio.
No me extrañaría que alguno de esos irresponsables utilizara los ¢600 mil que les entregó el IMAS para comprarse una pantalla de plasma y ver televisión más cómodamente, porque como decía papá: “cada cabeza es un mundo, pero seguramente hay mundos muy pequeñitos”.