Internet, fuente de prosperidad
Luis Di Mare H-dimareluis@anfe.or.cr
Hoy, gracias a internet podemos saber una infinidad de cosas como noticias frescas, donde podemos comprar más barato o qué resultado han tenido las políticas aplicadas por diferentes gobiernos. Y este conocimiento es fuente de prosperidad.
Recuerdo un comentario del Dr. Abel Pacheco, expresidente de la República, en que decía que comer en ollas de hierro ayudaba a reducir la anemia, y que por eso era recomendable reducir los impuestos a dichas ollas. O sea, que se fomenta una actividad a la que se le reducen impuestos. Recientemente en los Estados Unidos (EE.UU.) se hablado de aumentar impuestos a los cigarrillos para reducir el fumado. O sea, que se reduce una actividad a la que se le aumentan impuestos. Si eso ocurre con las ollas y los cigarrillos, ¿Por qué no ocurriría también con la inversión privada, que es la base de la prosperidad de los pueblos?
Y efectivamente eso ocurre también con la inversión privada. Los economistas de Supply Side Economics llevan años predicando lo obvio, que al aumentar impuestos las pesonas invierten menos y trabajan menos, y que eso hace que haya menos producción y empleo. Lo anterior parece obvio, pero muchas teorías económicas no lo ven así.
Pero hoy cualquier persona puede ingresar al sitio web de la Reserva Federal de Saint Louis, y puede, en minutos, obtener un gráfico que muestra que, en los EE.UU., en las últimos décadas, la inversión privada y la producción han ido casi “de la mano”: Aumentos de inversión privada se han acompañado de aumentos de producción y caídas de la inversión privada de caídas de la producción. La relación entre inversión privada y producción es clara, y así lo han señalado personalidades como Edward C. Prescott, Nóbel de Economía 2004 y Robert Barro. Ha sido tal la inflación -la pérdida continua de valor de la moneda- en el mundo desde 1971 cuando el dólar dejó de ser canjeable por oro, que sabemos manejar la inflación. Por ejemplo, exigimos periódicamente aumentos de salarios que compensen la inflación. Pero, ¿sabemos manejar la deflación, el aumento de valor de la moneda? Parece una buena cosa que la moneda aumente de valor. Pero si José le debe 10 millones a María y una deflación convierte esa deuda en 14 millones, algunos dirán: No hay problema, lo que pierde José lo gana María. Pero, ¿Si José se declara en quiebra, al aumentar su deuda y no puede pagar a María y María, al no recibir el dinero de José se declara también en quiebra? Es claro que las deflaciones pueden acarrear serios problemas.
Cerca del 2000, el oro y el petróleo, las dos “super mercancías” tuvieron precios bajísimos: Según Jude Wanniski esto es señal de deflación, o sea, que el Banco Central de EE.UU. no creó suficiente moneda, esta se hizo escasa y aumentó de valor. Según Wanniski, las reducciones de impuestos a las ganancias de capital de 1997, entre otras cosas, permitieron un auge de la inversión privada y de la producción y era necesario aumentar la moneda en circulación, pero el Banco Central de los EE.UU. más bien hizo aumentar el valor de la moneda, produciendo deflación y crisis.
Lo anterior es radicalmente opuesto a lo que dicen las teorías económicas imperantes hoy en día, pero hoy, gracias a internet, cualquier persona -como yo-, puede leer a Wanniski y comprobar que se apega a la realidad. Si se cree, como yo lo creo, que no existen malos pueblos sino malas instituciones o políticas gubernamentales, entonces se cree que internet es fuente de prosperidad, porque nos permite darnos cuenta de las malas políticas públicas.