San José, Costa Rica, Lunes 8 de octubre de 2007, 06:55:33.


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UNA MAESTRA ACOSADA POR ALUMNA LESBIANA

Parte I

Por Adrián Marrero Redondo
Amarrero@780america.com
Foto: Hector Rodríguez
Ilustración: Germán Meza

Por el temor que aún siente, la maestra no permitió que se publicara su cara.
ESTA SERIE SE LOGRÓ GRACIAS a la colaboración de algunos directores de escuelas que nos permitieron entrevistar a educadores que habían sufrido algún acoso sexual por parte de alumnas o alumnos.

“Los tiempos han cambiado hasta tal punto que a uno le ocurren cosas en la escuela que no tienen explicación y que lo dejan a uno totalmente confundido”. Así inició la entrevista la maestra L.R., quien pidió el anonimato debido a los fuertes relatos que posteriormente narraría.

La maestra de primaria, quien tiene ya unos 10 años de estar impartiendo lecciones en diferentes escuelas de la provincia de Cartago, explicó que en los años de estar impartiendo lecciones, le ha tocado enfrentar alumnos de todo tipo.

“Algunos rebeldes, otros mal hablados, aquellos que le decían a uno palabras bonitas, estudiantes a quienes no les importaba el estudio y otros que parecía amaban el estudio. Pero lo que voy a narrar no tiene palabras”.

Aunque L.R. no lo dijo, no había duda, incluso, que muchos alumnos pasaron noches enteras suspirando por su maestra, pues sin duda es una mujer hermosa, con buen físico y una cara que fácil hace pensar a cualquiera en el rostro de un ángel.

“Un día llegué a la clase y encontré unos aretes sobre mi escritorio, no tenía ningún mensaje, ni decía quien los enviaba. Por proceder, los guardé en una de las gavetas del escritorio, pero no dije nada. Ese día inicié las lecciones normalmente, esperando que alguno de los alumnos diera alguna pista”.

Pasaron los días y la maestra no notaba nada extraño entre sus alumnos varones. Ella con su experiencia ya había aprendido a identificar a aquellos estudiantes que buscaban no solo mostrarle cariño sino algo más.

“A la semana siguiente encontré una pulsera sobre el escritorio con un mensaje de amor ‘te amo porque eres muy hermosa’, yo no entendía lo que pasaba, pues seguía poniéndole atención a los alumnos y no notaba que alguno estuviera comportándose diferente”.

La maestra continuó llevando sus lecciones con toda normalidad, hasta que nuevamente le apareció en su escritorio otro regalito, ahora se trataba de un anillo y otro mensaje: “solamente pienso en ti. Por las noches el tamaño de mi cama se hace pequeño, para compartir con usted maestra, mis pensamiento más íntimos”.

L. R. narra que la situación la empezó a preocupar, pues parecía un alumno obsesionado con ella, y sabía que la situación podría llegar a más.

ALUMNA LESBIANA LE CONFESÓ AMOR

La hermosa maestra no podía identificar cual era el alumno que le mostraba su amor, anónimamente... bueno hasta el día en que llegó a la escuela y se encontró una carta.

“No podía creerlo, era una de mis alumnas, una mujer, quien decía que me amaba”.

Ella le había dejado una carta de amor a la maestra. “Yo no puedo decir que era una estudiante lesbiana, pues a esa edad, doce años, puede ser simplemente una joven confundida por conductas que pudo observar en personas mayores…
Quedé casi paralizada, un temor invadió mi cuerpo hasta tal punto que había decidido no contarle a nadie lo ocurrido. No sé si por vergüenza o por la afectación sicológica que estaba recibiendo”.

Pero el acoso no concluía ahí, solamente se había llegado al punto en que la maestra sabía cual era la alumna que la estaba sometiendo a tal presión sicológica.

“No sé como la alumna averiguó mi número celular y empezó a llamarme. Al principio intenté convencerla de que su actitud no estaba nada bien. Le ofrecí hasta ayuda profesional a fin de que entendiera que ella estaba muy confundida, pero no entendía”.

La alumna seguía llamando a la hermosa maestra a quien le decía frases de amor, muchas hasta obscenas.

“Había noches que me llamaba diciéndome que me amaba y que estaba pensando en mí. Llegó el punto en que yo trataba de regañarla y le decía muchachita y ella se enojaba. Dejé de contestarle el número de teléfono de ella y empezó a llamarme de otros números, ya estaba llegando al borde de la desesperación”, narró la educadora.

TERMINÓ EL CURSO PERO EL ACOSO SIGUIÓ

La maestra agradeció el termino del curso lectivo, pensando que al dejar la niña la escuela, la pesadilla del terrible acoso sexual al que había sido expuesta igual concluiría con el fin de las lecciones.

“Pero no fue así, la estudiante continuó llamándome y diciendo cosas. Cuando respondía y escuchaba que se trataba de ella, simplemente le colgaba el teléfono, pero insistía e insistía y seguía llamándome durante todo el día”.

La situación llegó a tal punto que L.R. decidió cambiar el número de teléfono de la casa y el celular. Ya tiene algunos meses de que la estudiante no ha logrado ubicarla, pero los temores continúan.

“Lo único que no ha muerto es el trauma que siento, vivo con el temor de que averigüe donde vivo o localice mi número de teléfono”.

La maestra terminó la entrevista diciendo: “Hoy mi vida está llena de temor porque siento la sombra de ella”.

Mañana en el segundo capítulo leerá como una maestra embarazada fue atacada sexualmente por un alumno.


 
 
 


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