• Migración alarmada por oleada de mujeres de ese país:
DEJÓ LA POLICÍA EN REP. DOMINICANA PARA HACERSE PUTA EN COSTA RICA
FABIÁN MEZA
fmeza@diarioextra.com
 |
Maestras, secretarias y hasta una oficial de la Policía Nacional de República Dominicana se vinieron al país a prostituirse.
|
Fue policía en República Dominicana cuatro años, ganaba $100 ($52 mil) al mes y tenía que vestir uniforme bajo el sol del Caribe. Se vino para Costa Rica hace más de dos años y en una sola noche dobla lo que ganaba en su país. No viste uniforme, más bien se desnuda para que la tomen sus clientes, la mayoría extranjeros.
Esta mujer de 27 años, residente en Jacó, dejó la compañía Villa Duarte de la Policía Nacional, en la zona este de República Dominicana, para trabajar en un “salón de belleza” que tenía su tía en Costa Rica.
“Vine donde una tía a trabajar cortando pelo, haciendo high lights y uñas”, narra con una sonrisa pícara en la cara.
¿Pero uno no gana $300 a la semana haciendo eso?, le preguntamos. Entre carcajadas responde: “¿Pero usted de verdad no sabe lo que hago yo?” (no sabe cómo decir que es prostituta, solo se ríe).
“Explíquele cuál es mi trabajo porque a mí me da mucha risa”, le dice al agente de Migración que la custodia en el albergue de indocumentados, en Hatillo.
“Yo vine a trabajar en belleza, pero poco a poco fui visitando night clubs por curiosidad y ya... me quedé en eso”, la vergüenza no la deja gesticular la palabra prostituta o prostitución.
Ella en menos de 15 días encontró esposo, se trata de un agricultor de 67 años, de apellido Jiménez, quien siembra sandía en Quepos.
A todos los que estamos en la sala nos parece extraño. Ella dice que vivieron juntos un año, pero las preguntas que le hacen los agentes de Migración la delatan. No puede precisar la fecha de cumpleaños de su esposo, no dice con certeza dónde vivieron ni por qué se separaron.
Esta mujer es una de las más de 100 prostitutas extranjeras, la mayoría dominicanas, que la Policía de Migración investigó el pasado fin de semana, cuatro de ellas con visas falsas, en los sectores costeros de Jacó y Quepos.
Para el jefe de ese cuerpo policial, Francisco Castaing, la migración, especialmente de dominicanas, al país para prostituirse es preocupante.
“Ya descubrimos una escuela de prostitución en Jacó. Ahora en Quepos detectamos que ingresan a Costa Rica de forma ilegal y en ocho días se casan con un agricultor o indigente, luego se devuelven a Dominicana y allá presentan los papeles de estado civil para que les otorguen la visa a Costa Rica y listo, ya están legales”, explicó Castaing.
En las entrevistas todas las mujeres respondieron lo mismo. “Ya traen un machote. Todas dicen que vienen a donde una tía a trabajar en un salón de belleza, todas se casan a los pocos días de llegar al país e indican que su esposo vive en Calle México, ni siquiera saben que aquí no hay una Calle México sino un Barrio México”, agregó el jefe de Migración.
Castaing adelantó que investigan a una red de coyotes que trae a las mujeres -muchas de ellas profesionales- a cambio de dinero.
“La preocupación es que este país lamentablemente lo están utilizando para la trata de personas”, finalizó Castaing.