PRISMA
PERDER UN AÑO NO ES TRAGEDIA
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
Es cierto que perder el curso lectivo no es bonito ni genera alegría, por supuesto que los padres de familia experimentamos una gran frustración cuando los hijos obtienen malas calificaciones en la escuela o colegio y pierden el año, también nos sentimos mal al ser informados del pésimo comportamiento que tuvieron durante el último trimestre, al enfrentar estas noticias, algunas veces perdemos la “dulzura del carácter” actuando de manera equivocada, hacemos comentarios ligeros que no contribuyen a que ellos superen el problema. “Vago, lo voy a mandar a coger café, marihuano, lo voy a malmatar, usted no sirve para nada, le voy a dar una buena fajeada, lo voy castigar con..., no le voy a comprar la ropa ni los juguetes de navidad, etc., etc…”, son frases de cólera que expresan algunos papás. ¡Pero cuidado, porque en lugar de ayudar más bien estamos complicando la situación!
Jamás le diga a su hijo o hija que no sirve para nada. Comentarios groseros como llamarlo inútil, ¡no podés hacer nada bien! ¡Carlitos es mejor que usted! ¡Qué vergüenza me hace pasar!”, son muy dañinos y podrían generar un resentimiento y un complejo para toda la vida.
No se trata de alcahuetear las bajas calificaciones o el mal comportamiento, tengamos claro que motivar a los muchachos no es consentirlos, es crearles un interés, ayudarlos a entender la necesidad de conocer cosas nuevas que le sirvan para convertirse en profesionales. La motivación infantil y juvenil está constituida por necesidades e intereses, es por ello que deben experimentar una constante transformación, quizá perdió este curso lectivo, pero solo por eso no debemos condenarlo a dejar los estudios para toda la vida, más bien motivémoslos para que el año entrante vuelvan a la escuela o al colegio con más energía para luchar.
Muchas veces el problema lo originamos nosotros mismos, el niño asiste a la escuela cargado de un ambiente familiar dañino, y por eso se bloquea, es ahí donde el maestro o profesor debe tener paciencia para integrar al estudiante en las actividades del aprendizaje. El educador tiene que estudiar al niño, preguntarle el por qué de su comportamiento, luego crear una estrategia que lo motive para que no se aleje del estudio, y el próximo año llegue con más deseos de demostrar que sí puede, que sí vale la pena estudiar.
El gobierno hace grandes esfuerzos..., gracias al programa Avancemos, impulsado por el ministro Fernando Zumbado, se ayuda económicamente para que se queden en clases, pero todos debemos comprometernos para que algún día la deserción se termine para siempre.
Los padres somos los llamados a tomar el liderazgo, debemos decirle que no es el primero ni el último niño o joven que pierde un año escolar, y que los grandes empresarios del mundo, han sido personas a las que les costó aprender, y véalos ahora. No crean que todas las personas de éxito tuvieron cien corrido durante su época como estudiantes, que va... algunos repitieron un año y otro, pero no se rindieron, por eso alcanzaron la meta propuesta. Padre de familia... no se eche a llorar por un mal resultado, ayude y motive a su muchacho, cuando sea exitoso habrá tiempo para reír, entienda que perder un año no significa el fin del mundo... véalo como una rampa para impulsarse hacia la victoria.