EQUIDAD Y ATENCIÓN PRIMARIA EN SALUD
Mirta Roses Periago *
Impulsar la equidad es uno de los mayores retos de Latinoamérica y el Caribe. En años recientes se han logrado importantes avances en esta área, por la articulación de mejores políticas sociales con una coyuntura económica favorable. Eso es bueno, pero no suficiente. Hay que avanzar mucho más.
Desde el sector salud, la forma más rápida y efectiva para reducir las brechas sociales que afectan la Región es aplicar la estrategia de atención primaria, porque al desconcentrarse la atención y acercarse a la gente se generan enormes beneficios para las personas, las familias y la sociedad como un todo.
Paradójicamente, se trata de una de las luchas más difíciles en materia de salud pública. Hace tres décadas que la Conferencia Internacional de Alma Ata lanzó la propuesta de atención primaria con el fin de lograr la noble y ambiciosa meta de Salud para Todos. En la mayoría de los países no se logró avanzar en esa tarea.
En parte fue por las sucesivas crisis económicas y limitaciones de recursos, la falta de continuidad o la insuficiente voluntad política, y en parte por los obstáculos a superar en las estructuras sociales que perpetúan la desigualdad y la pobreza.
La OPS ha asumido con fuerza el compromiso de combatir con firmeza la inequidad y la exclusión social, pues esto es indispensable para lograr el objetivo de salud para todos. Por ello, trabajamos intensamente para renovar e impulsar el concepto de atención
primaria en salud y lograr que se convierta en una prioridad de política pública para todos los países miembros.
Ese fue el objetivo de la Conferencia Internacional de Salud para el Desarrollo “Derechos, hechos y realidades”, realizada conjuntamente con el Gobierno y el Ministerio de Salud de Argentina, la Organización Mundial de la Salud y otros aliados. En la reunión, también conocida como “Buenos Aires 30/15”, más de 60 gobiernos se comprometieron a impulsar “procesos que tiendan a eliminar las desigualdades existentes en las prestaciones sanitarias y su calidad al interior de los países”, e iniciativas que “reconozcan el papel protagónico y rector del Estado” y aseguren “el adecuado financiamiento de las acciones y prestaciones que cada país considera necesarias”.
La OPS ha impulsado esa exitosa cumbre, que es el primer paso de un calendario internacional que contempla reuniones en China, Tailandia y Kazajistán, y tiene el compromiso de colaborar con los países miembros para construir sistemas sanitarios basados en la atención primaria de la salud.
Los países que así lo hicieron lograron que la gente se identificara con ellos y los defienda como un bien preciado porque les garantiza la equidad en el acceso a la salud. Esto debe ser parte fundamental de los esfuerzos para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio y mayor equidad social en la Región.
* Directora Organización Panamericana de la Salud