Democracia directa requiere amplia autonomía de gobiernos cantonales
Luis Di Mare H-dimareluis@anfe.or.cr
No soy más que un costarricense que recibió una educación técnica en Suiza, el país de la ultra democracia. Insisto en que no soy ni economista ni experto en política pública. Jamás imaginé que algún día tendría el honor de escribir una columna semanal en Diario Extra, el periódico más leído de Costa Rica. Mostrar las extraordinarias cualidades del sistema suizo de democracia directa, en donde el pueblo puede convocar a votación y decidir en votación popular casi cualquier tema importante, es una de las razones que me han empujado a participar en estas páginas. Por otra parte, las grandes burocracias suelen tener enormes recursos provenientes de impuestos y suelen generar estudios que indican que los problemas se resuelven entregando más dinero a grandes burocracias públicas. Pero yo creo el punto diametralmente opuesto, que el avance del estado grande es una de las principales calamidades planetarias, y he tratado de mostrar en estas páginas estudios de instituciones que tienen poco dinero porque no reciben fondos públicos, q ue combaten esta visión burocrática. Pero como no soy especialista en política pública, he tratado de opinar poco y mostrar muchas opiniones de otros.
Precisamente en mi artículo del 24-4-2007 consignaba una opinión de Reuven Brenner extraída de “Thinking About Growth”, disponible en el sitio web de Jude Wanniski http://www.wanniski.com/searchbase/sumles3.html .
Aclaro, en respuesta a la amable -y pertinente- carta del Sr. Manuel E. Castellón Monge en la página 12 del Diario Extra del 16-5-2006, que el Sr. Brenner se refería a las inversiones públicas en general pero no a Costa Rica. Algunos fundadores de la democracia estadounidense temieron la democracia directa. James Madison señalaba: “Resulta que, las democracias han mostrado ser incompatibles con la seguridad personal o los derechos de propiedad y han sido, en general, tan cortas en sus vidas como violentas en sus muertes”. Por otra parte, Alexander Hamilton señalaba: “La democracia pura [democracia directa], si fuera realizable, sería la forma más perfecta de gobierno. Pero la experiencia muestra que ninguna posición es más falsa que esta. Las antiguas democracias en las que el pueblo por sí mismo deliberaba nunca poseyeron una buena característica de gobierno. Su carácter fue la tiranía, su figura la deformidad”
Sin duda, la opinión de dos gigantes como Madison y Hamilton han alimentado el temor a la democracia directa. Pero la democracia suiza, especialmente en la forma que adoptó a finales de los 1800s, y que tiene características que hoy tiene la democracia costarricense, muestra que pueden existir buenas instituciones de democracia directa, como el referéndum y la iniciativa ciudadana.
Algunos pensadores han señalado que bajo una democracia directa deben existir también inciativas populares y reférendums en los gobiernos locales, para que estos compitan entre sí: ¿Qué significa eso? Que debe darse gran autonomía a los gobiernos locales para que éstos puedan establecer diferencias importantes: En otras palabras, si -por ejemplo- el pueblo de Guadalupe instaura impuestos o regulaciones cantonales opresivas, el pueblo de Moravia debe estar en libertad de establecer regulaciones e impuestos que no lo sean, para que así las personas puedan “votar con los pies”, huir de Guadalupe hacia Moravia que tendría un gobierno menos opresivo.