PRISMA
EL BRUTAL ASESINATO DE TIBURONES
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
El monstruoso asesinato de tiburones en los mares de Costa Rica es algo que nos debe llenar de vergüenza. No es posible, a estas alturas del siglo XXI, seguir tolerando una actividad tan cruel como esa. Aunque ustedes no lo crean, hay un numeroso grupo de sanguinarios matando los tiburones que existen en nuestros océanos, con el único fin de cortarles las aletas y votar el resto del cuerpo en cualquier parte, porque ni siquiera lo aprovechan.
El grosero asesinato no es justificable desde ningún punto de vista, pero todavía, si los pescaran para comer su carne podríamos pensar que los cetáceos cumplieron una misión importante como sería alimentar a cientos de personas; pero exterminarlos únicamente para comercializar un 5 % de su totalidad, es una barbaridad que no debería permitirse en Costa Rica, ni en ningún otro país del mundo.
No nos asustemos... esto ocurre todos los días en tiquicia. Un informe del gobierno japonés reveló que más de 120 embarcaciones extranjeras realizan aleteo de tiburón en Centroamérica. El estudio estableció que la mayoría de estas lanchas trabajan al margen de la ley, pero con la tolerancia del gobierno de turno, este relajo ha hecho que la otrora abundancia de tiburones en estas aguas haya disminuido considerablemente, al punto que las “embarcaciones asesinas” se vieron en la obligación de trasladarse a Pakistán y la India. ¡El colmo es que pescan hasta en zonas protegidas como la Isla del Coco!
Increíble pero cierto, en Costa Rica, datos en poder del Programa de Restauración de Tortugas Marinas (Pretoma) indican que en los últimos 50 años la población de tiburones ha disminuido un 90%, y todavía continuamos buscando a los responsables de la masacre para castigarlos. Los “matatiburones” siguen haciendo de las suyas amparados a toda clase de artimañas legales, y las autoridades continúan esperando el momento apropiado para castigarlos. Esto no es un asunto de leyes porque ahí están, es una cuestión de ganas de actuar contra estos desnaturalizados que con tal de obtener dinero hacen cualquier cosa, incluso, matar cruelmente a estas bellezas marinas que habitan los mares del mundo.
Evidentemente, la desaparición de algunas especies de tiburones de las aguas costarricenses se presenta porque hay tolerancia de las autoridades, es inexplicable que no se realicen controles en la descarga de barcos extranjeros en muelles privados, ahí es donde está el problema, de qué nos vale controlar los pocos muelles públicos, si en el otro montón que existen, -algunos hasta clandestinamente-, se efectúa la descarga de aletas de tiburón y “nadie se da cuenta”. Más bien todo el mundo se da cuenta pero se quedan callados.
No se trata de tener los mejores controles del área, lo que debemos hacer es prohibir el aleteo de tiburón y enviar a la cárcel a los que sorprendan en la actividad, esa es la única forma de asegurar que nuestros nietos conozcan esos bellos ejemplares.
El país se está convertido en un cementerio de tiburones y seguimos de brazos cruzados. Ya está bueno de alcahueterías... respetemos la naturaleza y digámosle al mundo que en Costa Rica no toleramos a los asesinos del mar.