PRISMA
¿CÓMO AYUDAR A LA VIDA?
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
El ser humano tiene como principio básico quejarse. Los costarricenses le decimos a este tipo de personas “llorones”, son los que andan gritando por el mundo lo mal que están, aunque estén mejor que el promedio de personas que habitan en el país. Ellos se encargan de ver la vida al revés... en lugar de ser positivos, andan buscando el mínimo detalle negativo para “madrear” al presidente de turno y por estar preocupados de las pequeñas cosas se estancan en un “no puedo” que finalmente los consume en la mediocridad.
Este comentario de reflexión va dirigido a todos los que piensan que tienen mala suerte, o que no les sale nada bien por más que lo intentan. Ellos son los que culpan a todo el mundo de sus propios errores, acusan al vecino, al hermano, al amigo y hasta al perro de todo lo malo que les pasa, cuando en realidad los únicos culpables son ellos mismos.
A partir de hoy acepte la responsabilidad de edificar su propio destino, acúsese en el fracaso para que vuelva a empezar, pero corrigiendo los errores.
Nunca se queje del ambiente o de quienes lo rodean, hay quienes en su misma situación supieron vencer la mediocridad y la pobreza; las circunstancias son buenas o malas, según la voluntad o fortaleza de su propio corazón. Aprenda a convertir una situación difícil en un arma para luchar. No se queje de su pobreza, de su soledad o de su suerte, enfréntese a las circunstancias con valor y acepte que de una u otra manera son el resultado de sus actos, y la prueba que debe superar. No se amargue por su propio fracaso, ni se lo cargue a otros, acepte de una vez por todas que la culpa de lo que ocurre es enteramente suya y deje de justificarse como un niño.
Recuerde que cualquier momento es bueno para comenzar, y que ninguno es tan malo para claudicar. Deje ya de engañarse, porque somos la causa de nosotros mismos. Usted es el responsable de su triunfo o de su fracaso.
Jamás olvide que: “la causa de su presente es su pasado, como la causa de su futuro es su presente”.
Aprenda de los fuertes, de los audaces, imite a los enérgicos, a los vencedores, a quienes no aceptan situaciones negativas, a quienes vencieron a pesar de todo... ellos ahora son exitosos y solucionaron todos los problemas que amargaban sus vidas.
Piense menos en los problemas y más en su trabajo, con solo eso lo negativo se reducirá al máximo hasta morir.
Como dice la desiderata: “... se sincero contigo mismo...” empiece reconociendo su valor, su voluntad y deje de buscar justificaciones absurdas.
A partir de hoy levante el ánimo, despierte y decídase a luchar... deje de renegar por todo, no diga ¡qué suerte tiene zutano o mengano!, busque su éxito y descubrirá que lo que no tuvo fue por su culpa y no por culpa de los demás.