PRISMA
“AQUÍ NO SOBRAN LOS NIÑOS”
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
El mensaje que hay en las señales de tránsito, ubicadas en los barrios organizados, con la leyenda: “Aquí no sobran los niños”, debe llamarnos a reflexionar cuando tenemos la responsabilidad de conducir por las carreteras de Costa Rica. El lema es un llamado de auxilio para entender, de una vez por todas, la importancia de proteger a los pequeños que caminan por las calles y carreteras nacionales, ya sea rumbo a la escuela, o cuando salen a la pulpería o a jugar, porque los adultos somos nosotros, y por tanto estamos llamados a proteger la integridad física de los infantes.
Debemos entender que en el actual periodo lectivo hay más de 600 mil escolares caminando por las aceras y cruzando nuestras vías. Manejemos con muchísima precaución, revisemos el estado de nuestro vehículo y cuidémoslos mucho... ellos todavía están muy “pollitos”.
La responsabilidad cuando un niño es atropellado es absolutamente nuestra. Nunca debemos decir “ese niño se metió”, porque ellos todavía no razonan bien, están en proceso de aprendizaje, recordemos que ellos son impulsivos y no miden el peligro, somos los adultos los que debemos prever estas situaciones. Por eso los responsables de lo que les ocurra somos nosotros.
Es cierto que los peligros en las vías públicas aumentan dramáticamente, sin embargo, pareciera que a muchos choferes insensatos no les importa, hay más de un irresponsable al cual los mensajes preventivos les entran por un oído y les salen por el otro, aun así, entre todos, deberíamos hacer una campaña “boca a boca” para obligarlos a respetar la vida de nuestros escolares, no es posible que por andar pensando en “los huevos del gallo” seamos tan imprudentes y no dejemos al chiquillo pasar la calle para que llegue a tiempo a la escuela.
Me causa enorme angustia leer noticias sobre la muerte de niños atropellados, porque es acabar con alguien que apenas empieza a soñar. Por eso, hago un vehemente llamado a los padres de familia, con el propósito de evitar tragedias en nuestras carreteras, es básico que acompañen a sus hijos hasta el centro educativo en el que estudian. Pongámosles atención, porque solo así podremos evitar que nuestros niños llenen de sangre las carreteras.
Cuando veamos señales de tránsito que advierten escuelas cercanas, o niños con uniforme, bajemos la velocidad, el mundo no se va a acabar porque nos detengamos un minuto para darles paso. En nuestros hogares repasemos las reglas de seguridad y todo lo que a educación vial se refiere. Fomentemos el espíritu de seguridad, y el respeto a la vida. Acompañemos a nuestros hijos e hijas cuando tengan que cruzar la calle.
Pero sobre todo no cometamos imprudencias al atravesar las carreteras, recuerden que nuestros niños aprenden de lo que hacemos los adultos.
Evitemos desgracias, porque seguramente no hay nada peor que perder un hijo.