PRISMA
LAS DEUDAS Y NADIE SE LE ACERCA A LOS ARRUINADOS
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
La única salida que tenemos los pobres para subsistir es endeudarnos, y es que no nos queda de otra, porque una cosa es pedir prestado para ir a pasear a la playa y otra muy diferente es solicitar un “vale” (adelanto de salario) o un prestamito para ajustar la comedera de la quincena o pagar los recibos de los servicios básicos, como electricidad, teléfono, agua o gastos médicos, esas cosas no pueden esperar y a las compañías suplidoras les importa “un comino” si usted es pobre o rico, para ellos simplemente somos un número más en su lista de abonados y por lo tanto, “o paga, o le suspendemos el servio”.
Estudios realizados han demostrado que los costarricenses cada día se hunden más en las deudas porque es la única forma de hacerle frente a los constantes aumentos de precios y al desempleo, o sea, no tienen alternativa, o piden fiado o se mueren de hambre junto a su familia.
No hay duda que el bolsillo de los costarricenses no da para más, de qué nos vale que aumenten el sueldo un 5%, si la inflación es de un 12 por ciento, esa relación desproporcionada entre salario y aumentos, es la que nos tiene al borde del abismo, generando que los ticos seamos cada día más pobres, tanto que algunas veces no nos alcanza el salario ni para hacerle frente a las necesidades básicas. ¡Estamos arruinados!
¿Qué hacemos los ticos como usted y como yo cuando no tenemos dinero?, pedimos fiado o, lo que es lo mismo, utilizamos la tarjeta de crédito, o empeñamos hasta el último artefacto que nos quede dentro de las humildes casitas, porque el hambre no aguanta y los estómagos de los niños no entienden razones, para ellos hay que buscar alimentos sin importar de donde salgan.
Quizá es cierto que aunque la gente se queja de las penurias económicas, los centros turísticos y de recreo están llenos a reventar; pero también debemos entender que mucha de esa gente son turistas que nos visitan del extranjero, o ticos que piensan que “vivamos el hoy sin importar el mañana”, y por ello no les interesa tener hasta 20 tarjetas de crédito al tope, incluso, hay quienes sacan una nueva tarjeta plástica para cancelar las anteriores y así se la van jugando hasta asfixiarse totalmente y tener que empeñar la casa para salir del aprieto cuando están con el agua al cuello.
Por supuesto que existen miles de costarricenses que antiguamente tuvieron un mejor nivel de vida y ahora, cuando la crisis los golpeó fuerte, no les queda más que buscar prestado para seguir manteniendo su calidad y nivel de vida, pero eso debería verse como una irresponsabilidad, ya que llegará el momento en que ya no hay más préstamos y despertarán del sueño en un abrir y cerrar de ojos.
Mi humilde recomendación sería que en lugar de estar con vidas artificiales que no podemos mantener, pongamos los pies sobre la tierra para darnos cuenta hasta donde debemos llegar por necesidad y hasta donde lo hacemos únicamente por guardar las apariencias, recordemos siempre que cuando su capacidad de endeudamiento esté completamente agotada, sus “amigos de mentirillas” serán los primeros en pensar “si te vi no me acuerdo”, porque nadie quiere arrimarse a los arruinados.