San José, Costa Rica, Miércoles 12 de diciembre de 2007, 20:06:30.


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• Ecuatorianos, peruanos y bolivianos eran los clientes:

BANDA TICA TRAFICABA CON ALMAS POR ¢850 MIL

• Investigación de más de un año permitió la captura de nueve.

Paola Hernández Chavarría
phernandez@diarioextra.com

Tibás. A la líder de la organización en Costa Rica la detuvieron en Tibás. Ella cobraba $1.700 por cada extranjero que requería los servicios de tráfico con la idea de llegar a Estados Unidos. (Randall Sandoval)
El sueño americano para muchos es imposible de alcanzar, para otros se trata de un asunto de suerte, valentía o un poco de dinero, no importa si es prestado o ahorrado, lo primordial es llegar al norte, aun cuando la vida esté de por medio.

El tráfico de almas hacia Estados Unidos parece un mito que no sobrepasa nuestras fronteras. En Costa Rica era impensable y novelesco, sin embargo las autoridades judiciales lograron desarticular ayer una célula perteneciente a una organización criminal transnacional que se dedicaba a este oscuro y lucrativo negocio desde hace ya varios años.

OPERACIÓN “PEAJE AL SUEÑO AMERICANO”

En la operación “Peaje al Sueño Americano”, un total de 59 oficiales del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de San José, Guanacaste y la Zona Sur, además de nueve fiscales, ocho jueces y nueve defensores en una decena de allanamientos, capturaron a siete personas que conformaban el grupo de traficantes de extranjeros y que la Unidad de Tráfico de Personas investigaba desde hace casi un año y medio.

Los detenidos fueron identificados como de apellidos Pineda Canales, Mena Ortiz y Valle Rodríguez, un hombre de apellidos Chávez Sánchez, Ruiz Vílchez, Rugama García y Rivas Martínez, todos con diferentes funciones dentro de la agrupación.

Las víctimas eran peruanos y ecuatorianos que ingresaban a suelo nacional vía marítima o terrestre de forma ilegal, pues requieren visa; en el caso de los bolivianos, su llegada era vía aérea por el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría, ellos no tienen límite para entrar.

DESDE EL SUR HASTA EL NORTE

Todo comenzaba en sus países de origen, donde la cabeza de la organización cobraba $7 mil (¢3,5 millones) por dejarlos en Estados Unidos. En cada lugar donde ponían un pie los inmigrantes, ahí había tentáculos.

Cuando estaban en Costa Rica tras el contacto inicial con Pineda Canales, los sudamericanos que llegaron por la frontera con Panamá, Paso Canoas, eran recibidos por Rugama García, quien les daba hospedaje en su propia casa y transporte hasta la frontera norte. En Liberia eran atendidos por Ruiz Vílchez y en La Cruz, Guanacaste, por Rivas Martínez, también en sus viviendas, esto antes de pasar la línea fronteriza de forma ilegal. En esa nación tenían un contacto hecho por Pineda Canales, a fin de pasar toda la región con rumbo a su sueño.

Para los que usaban avión, los servicios eran similares. La banda los hospedaba al menos por un día en tres conocidos hoteles capitalinos que fueron allanados, el sospechoso de apellidos Chávez Sánchez los movilizaba como si fuera un tour hasta enviarlos también a Peñas Blancas.

El valor de este recorrido era poco menos de ¢1 millón.

Jorge Rojas, director del OIJ, dijo en conferencia de prensa que los traficantes recibían a unas 30 personas por semana para tales fines, todas permanecían en entre uno y tres días mientras eran enviadas a Nicaragua, donde hacían el mismo proceso.

LÍDER CON HISTORIA

La líder, una mujer de apellidos Pineda Canales, cayó ayer pocos minutos después de las 7 de la mañana, cuando la policía allanó su vivienda en Tibás, frente a la gasolinera Texaco. Ahí la encontraron junto con dos empleadas de apellidos Mena Ortiz y Valle Rodríguez, también vinculadas al ilícito.

Pineda Canales, quien en otras ocasiones ha sido investigada por casos similares, era la encargada de la organización, hacía los contactos en el extranjero para traer a los clientes interesados.

Según Rojas, Pineda Canales recibía a más de 30 personas en una semana, en promedio 120 al mes. “Detectamos nueve eventos en estos meses de investigaciones. Esta actividad es regular y afortunadamente logramos desarticular la banda”, manifestó.

De acuerdo con sus estimaciones, este negocio les dejaba ganancias mensuales por $204 mil (más de ¢100 millones), que debían ser repartidos entre todos los miembros de la banda.

A la diligencia policial llevaron una ambulancia, pues la imputada sufre padecimientos cardiacos.

En todos los puntos allanados se decomisó evidencia importante para el caso, dinero en efectivo y documentos.

El OIJ pide a la ciudadanía que quién posea informes acerca del tráfico de personas, los brinde las autoridades respectivas, al teléfono 295-3320. Será confidencial.


 
 
 


 

 

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