PRISMA
LA NAVIDAD Y LOS REGALOS
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
A escasos días para que llegue la navidad y cuando la mayoría de costarricenses disfrutan del aguinaldo, la situación en las ciudades es un caos total. Con solo dar una vuelta por las calles de nuestros barrios nos damos cuenta que la gente anda pensando más en “¿qué le va a traer el Niño?” que en el verdadero significado de esta importante fecha.
La navidad tiene presencia constante en la televisión, en la radio y en los medios escritos. No hay anuncio que no se refiera al gran día, únicamente que el enfoque es desde el punto de vista consumista. Pero…, ¿es este el verdadero espíritu navideño? Por supuesto que no, el ambiente que se da alrededor de diciembre no es más que el resultado de una sociedad de consumo, así lo aprendimos y así lo transmitimos. Que si los arbolitos, que si las luces, que los regalos... incluso, muchos piensan que la navidad es el aguinaldo y los obsequios, por eso San José y las demás ciudades están intransitables, los “molotes” de personas son el común denominador en todo lado que visitemos.
No es que no me gusten los regalitos, pero deberíamos aprovechar estas lindas fechas para meditar y conmemorar el nacimiento de Jesucristo, eso es precisamente lo que tenemos que celebrar. Incentivar la fe, porque Dios es una realidad, no algo que se ha inventado. Esta fe envolvente se hará realidad en la medida que cada familia trate de demostrar que Dios está vivo y presente en cada cosa que hagamos en la Tierra.
En palabras más sencillas, el espíritu navideño debe estar en el corazón de cada persona, no en las tiendas de los centros comerciales. Por eso la mejor forma de manifestar este espíritu es viviendo en armonía con la familia, amigos, vecinos, compañeros de trabajo y por supuesto con la gente que queremos y nos quiere.
Cuando estemos disfrutando los momentos más alegres de esta época, no olvidemos que hace más de dos mil años Dios hizo que su hijo renunciara a todos los bienes del reino de los cielos para enviarlo a la Tierra -como humano- a enseñarnos el verdadero amor al prójimo. Cuando nos abracemos y repartamos los regalos, acordémonos de los que menos tienen, en ello reside el espíritu de esta bella celebración. Dar comida, ropa y regalitos a los pobres es el mejor “juguete” que podemos proporcionarle a Jesús.
Sin duda la dosis más alta del “hechizo” navideño va para los niños, quienes albergan en sus pequeñas mentes la inocencia y los sueños, que son tan grandes como su corazón, por eso debemos aprovechar para enseñarles a ser generosos, sugiérales que regalen los juguetes que no usan y estén en buen estado, verán que bien se siente dar alegría a los demás, con eso estaremos formando buenos hijos, buenos jóvenes y, aseguraremos que el futuro de Costa Rica quedará en buenas manos.