PRISMA
LA “FÓRMULA” PARA CRIAR A LOS HIJOS
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
No hay una fórmula ideal ni única para criar a nuestros hijos porque todos son distintos, esto se adquiere de la experiencia personal y por supuesto que se logra con el apoyo de todos los que nos rodean. Algunos critican al vecino porque su hija de 16 años sale a un baile y regresa a las 9 o 10 de la noche, otros la emprenden contra el hermano porque deja que su hijo salga a divertirse y regrese a los 12 de la noche, y por supuesto otros consideran que los muchachos no deben salir a ninguna hora, salvo que vayan con ellos... se imaginan “que aburrido”, o como dicen los muchachos: “que bañazo”, pero bueno, cada cabeza es un mundo, y cada quien sabrá que hacer para lograr que sus retoños logren llegar a la meta trazada.
Por supuesto que todos creemos que hacemos lo mejor para que nuestros hijos salgan adelante, sin embargo, debemos entender que la crianza de los niños es uno de los temas que más ha cambiado a través del tiempo. Ésta es una de las responsabilidades más importantes de todo ser humano, porque hay que dejar el planeta en manos de una generación que no sólo puedan manejarlo y manejarse ellas mismas con efectividad, sino que logren finalmente hacer de este mundo un lugar de paz y amor para siempre, y eso es algo sumamente difícil.
Nadie quiere que los hijos sean unos derrotados, lo que verdaderamente queremos para ellos es que crezcan satisfechos de sí mismos, que se conviertan en seres con sus capacidades desarrolladas. Que sean personas sin límites en cada aspecto de la vida. Que sean positivos y que no sean pesimistas ni estén descontentos. ¿Sabe cómo puede comenzar a impactar positivamente la vida de sus hijos para que esto sea una realidad?, siendo un ejemplo para ellos, porque son sus acciones y no sus sermones los que lograrán este impacto positivo en los muchachos. Pero cuidado, porque usted puede ser ¡el mejor o el peor ejemplo para ellos!
Solo imagínese que va al dentista y él le da un sermón sobre la importancia de una buena higiene bucal, y cuando le sonríe tiene los dientes con caries. O está hablando con su médico, y le comenta el terrible efecto de la nicotina mientras le echa el humo de su cigarrillo en la cara. Su reacción normal sería pensar: “Este tipo es un farsante”. La misma lógica se aplica en la enseñanza de actitudes sobre la vida. Si su objetivo es ayudar a sus hijos para que aprecien la vida y sean capaces de disfrutar de ella, tendrá que empezar esa tarea trabajando primero con usted mismo.
Los padres debemos ser el ejemplo viviente. Es esencial mostrarle a los hijos el retrato de una persona que se respete a sí misma, si es eso lo que quiere inculcarles. Es importante que sea coherente con su propia vida. No hay “fórmula mágica” para criar a los hijos, pero ayudaría bastante exhibir con orgullo nuestro ejemplo.