San José, Costa Rica, Sábado 11 de agosto de 2007, 20:08:16.


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LA PISCINA VACÍA Y EL CLAVADISTA OLÍMPICO

Por Mario Ugalde C.

Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Todo ser humano -aunque diga lo contrario- sabe que existe un ser superior que fue quien creó el Cielo y la Tierra, esa es una verdad absoluta que me imagino nadie contradice. Así también es una realidad que todas las religiones son buenas, ya que ninguna llama a sus seguidores a hacer el mal, todo lo contrario... el núcleo de todas y cada una de ellas es hacer el bien, glorificar al Señor y pedirle el perdón de nuestros pecados, la idea principal de las religiones es glorificar a Dios todopoderoso para que interceda por nosotros cuando nos toque llegar Reino de los Cielos.

Así las cosas no importa a cual religión usted pertenezca, ya que lo fundamental es que tenga el corazón abierto y que permita que Dios lo ayude a salir adelante, porque hasta el más incrédulo de los humanos, en algún momento tendrá que suavizarse y solicitar la ayuda de nuestro señor Jesucristo. Aún más; para estar con Dios no se necesita religión, lo único que se ocupa es creer en Él, y conducirnos por la vida de forma correcta. Con la idea de que se acerquen a Dios, hoy compartiré con ustedes una hermosa reflexión que me envió una lectora, la cual considero importante que la lean y mediten sobre el verdadero poder de Dios.

Dice así: Un joven que fue criado como ateo estaba entrenando para las competencias de salto ornamental a nivel olímpico. La única influencia religiosa que recibió en su vida, le llegó a través de un amigo cristiano. El deportista no prestó mayor atención a su amigo, aunque lo escuchaba con frecuencia, era una de esas personas que no creía en nada ni en nadie.

Una noche, fue a la piscina de la universidad a la que pertenecía. Las luces estaban todas apagadas, pero como la noche estaba clara y la luna brillaba, había suficiente luz para practicar. El joven se subió al trampolín más alto y cuando volvió la espalda a la piscina al filo de la rampa y extendió sus brazos, vio su propia sombra en la pared. La sombra de su cuerpo tenía la forma exacta de una cruz. En lugar de saltar, sin saber por que, se arrodilló y finalmente le pidió a Dios que entrara en su vida. Mientras el joven permanecía quieto, el personal de limpieza ingresó y encendió las luces. ¡Habían vaciado la piscina para repararla! Y él no lo sabía... era un milagro, como muchos otros que han ocurrido a través de la historia.

Esta es la prueba más simple de que él existe; si ama a Jesús y no se avergüenza de las cosas maravillosas que ha hecho él por usted, comparta esta reflexión con todas las personas que pueda. Si no tocó su corazón simplemente bórrela de su mente. Lo único malo que sucederá si no lo comparte es que perderá la oportunidad de enseñarlo a alguien que tal vez está afligido y necesitado de Dios.

Amigo lector; recuerde que él siempre está cuando se le necesita, aun si no se le conoce. Entonces ¿Por qué quedarnos con los brazos cruzados, cuando el hombre más grande del mundo murió con los brazos abiertos? ¿Qué están esperando para glorificar a Dios? No me digan que usted es de esas personas que todavía dicen “ver para creer”, cuidado porque cuando le llegue su hora podría ser demasiado tarde... Dios está disponible para nosotros las 24 horas del día durante los 365 días del año, así que no me salgan con el cuento que no tienen tiempo para dedicarle unos minutos.


 
 
 


 

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