• En misa del domingo de Pascua:
PAPA PREOCUPADO POR LA MISERIA EN ÁFRICA Y CERCANO ORIENTE
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El papa Benedicto XVI durante la celebración de la misa de domingo de Pascua, el día más alegre para los cristianos, en la plaza de San Pedro del Vaticano, en Roma, Italia.
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Roma (dpa) - Ante unos 100.000 creyentes y turistas congregados en la plaza de San Pedro, el papa Benedicto XVI celebró ayer la misa del domingo de Pascua, en la que expresó su profunda preocupación por la miseria en el Tercer Mundo, especialmente en África, y por la situación en Cercano Oriente.
Después, bajo un brillante sol, el Pontífice alemán dio la bendición “Urbi et Orbi” (a la ciudad y al mundo), que supone el punto culminante de la celebración. Fue su segunda misa de Pascua desde su elección como Papa en 2005.
“¡Cuántas heridas, cuánto dolor hay en el mundo!”, dijo el líder de la Iglesia católica. “Pienso en la plaga del hambre, en las enfermedades incurables, en el terrorismo y en los secuestros, en los miles de rostros de la violencia -a veces justificada en nombre de la religión-, en el menosprecio de la vida y en la violación de los derechos humanos, en la explotación de las personas”.
Benedicto XVI se refirió expresamente a la “catastrófica y desgraciadamente infravalorada situación humanitaria” en la región sudanesa de Darfur, a los renacidos combates en Somalia y la grave crisis en Zimbabwe. También recordó la “sangrienta matanza” en Irak y la creciente inestabilidad en Afganistán. En cualquier caso, Joseph Ratzinger opinó que en Cercano Oriente hay “signos de esperanza en el diálogo entre Israel y las autoridades palestinas”.
A continuación, el Papa, que el 16 de abril cumplirá 80 años y tres días después conmemorará su segundo aniversario en el cargo, recitó los buenos deseos de Pascua en 62 idiomas.
Durante la noche del sábado al domingo, el Pontífice celebró en la catedral de San Pedro la vigilia pascual, con el tradicional encendido del cirio pascual. La vela que ilumina la basílica, que hasta ese momento se encuentra en la semipenumbra, representa la resurrección de Jesús de la muerte.
“Señor, muestra hoy también que el amor es más fuerte que el odio. Que es más fuerte que la muerte”, dijo Benedicto durante la ceremonia.
Durante la tradicional procesión de Vía Crucis alrededor del Coliseo romano en la noche de Viernes Santo, el Papa tomó él mismo la cruz en la primera y la última estación. Al mismo tiempo, revivió una antigua tradición y se quitó por momentos el anillo del pescador, el símbolo de su poder papal. El gesto quiere simbolizar el duelo del líder de la Iglesia por la crucifixión de Jesús. En el texto del Vía Crucis, el Vaticano atacó públicamente este año el sufrimiento vivido por las mujeres en el pasado y el presente. Por ello, en la novena estación se recordó especialmente a “las mujeres humilladas y violadas”, a aquellas “que son sometidas a prácticas tribales indignas; las mujeres, que por su maternidad viven una crisis y están solas; las mujeres judías y palestinas, y las de todos los países en los que hay guerra; las viudas y las mujeres mayores que fueron olvidadas por sus hijos”.