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Libertad para escoger

Luis Di Mare H. – (dimareluis@anfe.or.cr )*

¿Estaría usted de acuerdo con que le permitieran votar solamente por el partido político que gobierna? Probablemente no. De hecho, varios regímenes dictatoriales instauraron partidos únicos, precisamente para impedir la libertad de escoger. ¿Estaría usted de acuerdo en que le permitieran comprar seguros, telecomunicaciones o petróleo refinado únicamente al gobierno? Es evidente que la libertad de escoger a los gobernantes es fundamental. Pero también es fundamental la libertad de escoger a quiénes compramos bienes y servicios.

En mi artículo de la semana pasada hablé sobre la privatización parcial de los sistemas de pensiones en Chile: Se permitió a los trabajadores chilenos usar parte del dinero que pagaban al gobierno como impuestos al salario para crear fondos de pensiones que pertenecen al trabajador y que, como cualquier capital, crece con el tiempo, y es cuidado por los trabajadores con el esmero con que se cuida lo propio. En dicho artículo afirmé: “ Sin duda la drástica rebaja del impuesto de planillas, de 25% a una contribución obligatoria de 10% al fondo del trabajador ayudó a dar apoyo popular a la reforma.”. Efectivamente, el sistema parcialmente privado de pensiones chilenas instauró una contribución de 10% del salario al fondo de pensiones, pero esta contribución no es única. Existen otras contribuciones a la seguridad social además de dicho 10%, por lo que no es cierto que el impuesto de planillas se rebajó del 25% al 10% como, involuntariamente, debido a un descuido, afirmé. Por otra parte, hubiera sido más adecuado hablar de “privatización parcial del sistema de pensiones” en vez de “seguridad social privatizada”.

Luis Larrain en 1991 describía el sistema de pensiones chileno antes de la reforma: Las personas de menores ingresos recibían menos beneficios: Por ejemplo, los obreros del Servicio de Seguro Social SSS, que representaban el 65% de los contribuyentes, no podían pensionarse antes de los 65 años de edad, a pesar de realizar los trabajos más pesados y, para colmo de males, recibían menos beneficios por cada peso cotizado que otros pensionados de mayores ingresos. Trabajadores de otros sectores podían, alegando antigüedad, pensionarse a edades tan bajas como 42 años. En los países industrializados las entregas de dinero que hacen los gobiernos usualmente llegan básicamente a personas de clase media, y esto es así porque la mayoría de los votantes son de clase media y, la política termina siendo manejada por las clases medias (The Economist). Rara vez las entregas de efectivo que hacen los gobiernos llegan solamente a las personas más necesitadas. Según Larrain, el sistema chileno reformado, al garantizar una pensión mínima a los trabajadores que no lograran acumular suficiente capital, logró que la ayuda estatal en materia de pensiones llegara básicamente a las personas más necesitadas.

En cuanto a los servicios públicos, al igual que con cualquier cosa en la vida, es fundamental la libertad de escoger: Si se puede escoger libremente la escuela, el colegio, la institución de salud, pública o privada que se prefiere, se pueden satisafacer mejor las necesidades, y se lleva a las instituciones, públicas o privadas, a esmerarse en dar un buen servicio. En Costa Rica, por ejemplo, vemos una beneficiosa competencia entre bancos públicos que los lleva a brindar un buen servicio. Suecia, uno de los países más socialistas del mundo, tiene algunos programas en los que entrega dinero a las personas para que éstas escojan la institución educativa o de salud, pública o privada, que prefieran. Es fundamental la libertad de asegurarse con cualquier entidad, el aseguramiento es una faceta importantísima tanto para las empresas como para las personas.

Algunos hablan de privatizar el ICE o el INS, pero habría que dejar a dichas instituciones competir sin subsidios ni ayuda estatal, en un país en que hay libertad de escoger a quién se compran telecomunicaciones y seguros, porque existe la posibilidad de que en esas condiciones dichas instituciones no solamente presten mejores servicios, sino que además generen ingresos importantes para el Estado.

*Miembro Comité Ejecutivo ANFE


 
 
 




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