PRISMA
¡CUIDADO CON LAS TARJETAS DE CRÉDITO!
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
Recuerdo que en los tiempos de nuestros abuelos, cuando nos mandaban a la pulpería del barrio a hacer algún mandado, nos daban una libretita donde el pulpero apuntaba lo que comprábamos fiado y cuando nuestros padres recibían el sueldo inmediatamente iban a honrar su deuda y de paso, compraban la comedera para hacerle frente a la semana. Esta era una linda costumbre en la que todos salían beneficiados... por un lado los consumidores podían completar las compras aunque no tuvieran dinero y por otro el pulpero tenía ventas y clientes fijos, pero... ¿qué pasó...? sencillo, la aparición de los “amarraperros” acabó con el fiado y de paso generó el inicio de un sistema más organizado pero que bajo todo punto de vista “desnuca” al cliente. Así es, las tarjetas de crédito, las cuales muchos ven como una bendición y más bien son una maldición.
Esto ocurre porque los costarricenses somos despilfarradores por naturaleza, no sabemos vivir con lo que ganamos y por eso como dice el pueblo “siempre andamos agarrándolas del rabo”. No aprendemos, aunque percibamos que está mal, compramos lo primero que vemos a cualquier precio, “si no me alcanza no importa, para eso tengo tarjeta de crédito”, lo dicen como si el dinero plástico no tuvieran que pagarlo. Ahí es donde está el error, porque cuando llegan los estados de cuenta las tarjetas están al tope y ya no hay nada que hacer; salados... a pagar se a dicho. Muchas veces las “porquerías” adquiridas ni existen y tenemos que honrar la deuda y los enormes intereses, que la mayoría de veces terminan duplicando el valor de lo adquirido.
Las tarjetas de crédito son ¡una triste realidad! Las hay para todos los gustos y presupuestos, según un reciente estudio del Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC) actualmente en el mercado hay más de 325 tipos de “dinero plástico”, nos las “clavan” de cualquier forma, “regalan” millas para viajar, puntos para comprar, fines de semana en la playa, cenas, descuentos especiales en todos los comercios y un sinfín de “matráfulas” más, que lo único que buscan es embaucarnos. No queremos abrir los ojos y darnos cuenta que en la vida no hay nada gratis, todos los regalos que supuestamente nos hacen los terminamos pagando nosotros mismos, recuerden lo que nos enseñó mamá: “no hay almuerzo gratis”.
Ya sé que más de uno está “embarcado”, pero no estaría mal hacer un esfuerzo para cancelar lo más rápido posible lo adeudado y si es el caso romper la tarjeta. Si por el contrario deciden continuar usándola es importante analizar y tomar en cuenta una serie de consejos para que elijan una opción que llene sus necesidades y esté al alcance de su presupuesto, porque quizá no es que las tarjetas sean del todo malas, algunas veces nos podrían sacar de algún apuro como una enfermedad que requiera ser tratada inmediatamente o alguna otra emergencia, el problema es que los ticos no las saben utilizar racional e inteligentemente.
Así que ya lo sabe... si no tiene tarjeta de crédito, trate de no adquirirla nunca, pero si ya la posee o piensa solicitarla mejor asesórese gratuitamente en el Ministerio de Economía para que después no se ande quejando porque lo “estafaron”.