PRISMA
SE AGOTÓ LA MADERA
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
Un reciente estudio concluyó que el próximo año Costa Rica deberá importar 400 mil metros cúbicos de madera con un costo superior a los 104 mil millones de colones, equivalente al 50% del material utilizado en el país para las construcciones, muebles y tarimas. Esta situación es verdaderamente alarmante si tomamos en cuenta que perfectamente se pudo prevenir con solo que el Ministerio del Ambiente (Minae) hubiera impulsado más las plantaciones forestales que han venido sosteniendo el consumo nacional durante los últimos años. Y es que actualmente el 64% de la madera sale de las 100 mil hectáreas de plantaciones controladas pero fueron sobreexplotadas y no se logró encontrar a tiempo terrenos sustitutos por lo que ahora estamos al filo de la navaja.
Los costarricenses somos “cabezones”, nos pasan advirtiendo una y mil veces de las graves consecuencias que puede producir la deforestación y las recomendaciones nos entran por un oído y nos salen por el otro, así son los irresponsables “comeselvas” que durante décadas se dedicaron a cortar árboles y no se preocuparon por sembrar nada. Es lamentable que una buena parte de ticos no se inquieten por este tema. Los irresponsables no piensan en las futuras generaciones. Cómo es posible que a estas alturas del siglo XXI todavía algunos ticos consideren que la madera es un recurso inagotable.
Los efectos de la deforestación descontrolada tienen en jaque a los consumidores de madera, pero también ponen en peligro el recurso hídrico.
En palabras más sencillas... muchos cortan madera prohibida hasta en las orillas de las cuencas hidrográficas sin pensar ni un instante en la catástrofe que están ocasionando. Lo más lamentable es que todavía no estemos preparados legalmente para castigar a quienes deforestan nuestros bosques. Las sanciones a los infractores de la ley son tan leves que provocan risa. Y mientras tanto se siguen talando los bosques que protegen las nacientes hasta que se acaben. Muchos de estos “crímenes” quedan impunes, aunque todos sabemos que atentan contra la existencia de la humanidad.
Pero nunca es tarde... a partir de ahora las autoridades del Ministerio del Ambiente deben replantear sus políticas de reforestación y nosotros, como ciudadanos responsables, podríamos sembrar un arbolito cada uno por año, con solo eso algún día podríamos volver a ver la Costa Rica verde que teníamos hace unas décadas.
Es importante hacer un alto en el camino y reflexionar sobre este tema que genera gran preocupación en el mundo. No esperemos a que desaparezcan todos los bosques para empezar a cuidarlos, no pasemos a la historia como la época en que vivieron en la Tierra los humanos más irresponsables y ayudemos a que este paraíso llamado Costa Rica no se nos convierta en un desierto.
Ahora, por culpa de los irresponsables tendremos que pagar más por la madera que traigamos de otros países.