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Si “el cliente manda”, se puede obtener seguridad social a muy buen precio

Luis Di Mare H. – (dimareluis@anfe.or.cr )

En los Estados Unidos (EE.UU.) los impuestos de la seguridad social suelen ser mucho más bajos que en Europa. Los europeos frecuentemente son conscientes de que los impuestos exorbitantes que tienen que pagar para mantener sus “estados paternalistas” los dejan con un nivel de vida considerablemente más bajo que el de los estadounidenses, pero alegan que es necesario pagar esas sumas extravagantes a sus gobiernos porque, si pagan menos, como los estadounidenses, obtendrían una seguridad social tan mala como la de los EE.UU. Pero las cosas no son tan sencillas.

Primero, hemos visto que Europa enfrenta una verdadera “bomba de tiempo”: Cada vez hay más personas mayores que reciben pensiones, y cada vez hay menos jóvenes que pagan, con impuestos, esas pensiones. La natalidad en Europa es la más baja que se haya registrado en una regíón principal del mundo en tiempos de paz, el desempleo juvenil es galopante y los impuestos ya son exorbitantes. ¿De dónde va a salir el dinero para pagar las pensiones del futuro?
Segundo, hemos visto que, por ejemplo, la seguridad social de Suecia se convirtió en un “barril sin fondo” que cada vez consume más recursos y da menos resultados. Y eso no ocurre únicamente en Suecia. Cuando “el cliente manda “, es muy difícil que aparezca un “barril sin fondo”: Si el carnicero vende mala carne, y “el cliente manda”, o sea, si usted manda, usted no le compra carne. Pero si el gobierno lo obliga a usted a comprarle carne al carnicero, aunque sea mala, o aunque usted no quiera carne, la carnicería se convierte en un “barril sin fondo” para usted. Las burocracias gubernamentales frecuentemente se convierten en “barriles sin fondo”, porque no manda el cliente, mandan los políticos, manda la burocracia, los clientes están obligados a comprar aunque no les gusten los servicios o no los quieran.

En esos “barriles sin fondo” el dinero llega al sector público. Pero en los EE.UU. se han creado “barriles sin fondo” en donde el dinero llega al sector privado: Un hospital privado es caro, y si el cliente paga, piensa dos veces antes de pagar una estadía. Por eso, hospitales privados en los EE.UU. han logrado que los políticos obliguen a las personas a tomar seguros que cubren la estadía en esos hospitales. Si paga el seguro, el cliente gasta el dinero de otros, y no le importa usar un servicio tan caro. A las colosales sumas que las personas pagan en seguros en los EE.UU. porque los políticos los obligan, se añade dinero de impuestos, y el resultado de eso es que el gasto en salud de los EE.UU. es de los más altos del mundo.

La lección es clarísima: Los EE.UU. no son el mejor ejemplo a imitar. Es esencial permitir a las personas curarse y asegurarse libremente, y permitir a las aseguradoras asegurar libremente, sin interferencia de los políticos, porque esa interferencia frecuentemente lleva a elevar los precios y a hacer los servicios inaccesibles para muchos. No se necesita el gasto extravagante de los estados “paternalistas europeos” y tampoco se necesitan los “barriles sin fondo” de los EE.UU. Lo que se necesita es que “el cliente mande”.

El gobierno de Suecia ha iniciado programas en los que entrega dinero a las personas para que éstas, libremente, decidan donde se curan.


•Miembro Comité Ejecutivo ANFE - www.anfe.or.cr


 
 
 




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