•Ticos podrían pervertirse durante el Mundial
MUNICH: LA CIUDAD PECADO
Ariel Chaves González
achaves@diarioextra.com
Fotos: Ariel Chaves y agencias
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En Munich en una de las tantas plazas “pescamos” a esta pareja bien caliente.
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Munich. Las fantasías sexuales de los costarricenses que vayan a ver a la Selección de Costa Rica durante la Copa del Mundo podrían hacerse realidad tras un sondeo que hizo DIARIO EXTRA por las principales ciudades de Alemania. Prostitución, pornografía y mucho, mucho sexo, caracterizan a los antros más insospechados en las ciudades germanas donde los turistas, criollos y buena cantidad de extranjeros residentes se dejan llevar por el placer.
En la ciudad donde Costa Rica abrirá la Copa del Mundo con Alemania el pecado está por todas partes: múltiples salas de sexo, donde los clientes ingresan para ver pornografía cómodamente sentados y show de mujeres desnudas en vivo, incluso, pornografía especializada para homosexuales y para gente mayor de cuarenta años. DIARIO EXTRA visitó uno de estos centros donde por razones lógicas no se pudieron hacer fotografías tras la gran cantidad de personas presentes, sumado a que muchas de las chicas pudieron ingresar al país en forma ilegal. Yury, uno de los administradores del local Atlantic City, muy cerca de la estación del tren, es mitad polaco y mitad alemán. Comentó que las chicas en su mayoría son rusas, rumanas y de países bálticos. El local abre a eso de las 4:00 de la tarde y cierra en la mañana al salir el sol. Se cobra 13 euros (más de ocho mil colones) lo cual da derecho a dos cervezas alemanas, así como al disfrute de todos los ambientes dentro del local. Adentro cuenta con mas de setenta chicas, todas rubias, la más pequeña entre 1,60 a 1,65 centímetros y la más alta 1,85 centímetros. Explicó que tienen prohibido tener sexo en el lugar pero que si ellas desean pueden acompañar al cliente afuera donde sus servicios superan hasta los cien euros (más de 65 mil colones) por una hora. Un detalle es que para entrar al sitio no se paga en la entrada a una persona, sino a una máquina que en forma perfecta recibe el dinero por una abertura y segundos después devuelve el cambio exacto. Una vez adentro hay tres puertas y un acceso a un segundo piso. En una de las puertas dos salas de exhibición de pornografía para cuarenta personas aproximadamente. Todas totalmente llenas, donde solo se interrumpe el “show” cuando entran los asistentes a recoger los vasos de cervezas.
Otra cosa es que afuera de estos ambientes y por tan solo cinco euros (más de tres mil colones) por media hora puede ver una cinta pornográfica de extrema crudeza en forma individual donde le agregan hasta un papel higiénico (sala de masturbación).
LOS PROSTÍBULOS Y SEXO CON ABUELITAS
Por ejemplo, en Frankfort, una de las ciudades más grandes e importantes de Alemania, con la mayor cantidad de inmigrantes en especial de turcos, existen buena cantidad de burdeles y salas de sexo especializadas.
Por ejemplo, cerca de uno de los puentes del Río Main, (río que cruza la ciudad de lado a lado) existe un burdel donde las mujeres están semidesnudas afuera de las habitaciones. Se sientan en una silla muy sensual pero con la puerta abierta. En el cuarto se ven candelas, gran limpieza y orden. Si un cliente desea de los servicios sexuales de estas damas, la mayoría orientales, le cuesta 30 euros la media hora (poco menos de veinte mil colones) y solo debe entrar al cuarto en señal de aprobación, inmediatamente la trabajadora del sexo se levanta, ingresa al cuarto. Apropósito de las tiendas de sexo en esta ciudad encontramos buena cantidad, incluso, una también cerca de la estación central. DIARIO EXTRA ingresó para ver que había. Adentro destacó la presencia de una muñeca tamaño natural la cual sirve para tener sexo y cuyas partes íntimas son intercambiables para satisfacer el gusto del comprador. Está hecha de un material muy parecido a la piel humana, tiene el pelo largo y la boca bastante grande diseñada para el sexo oral. El precio le sorprenderá: 999 euros (casi setecientos mil colones). Existen también pantallas de DVD en las esquinas con escenas exorbitantes de los últimos estrenos. Uno de ellos era de una orgía con al menos quince caballeros y una chica. Cada película nueva cuesta entre los 15 a 40 euros (entre los 9 mil y 25 mil colones). Las películas de promoción estaban dentro de un estañón grande a tan solo 9.95 euros (poco más de 6 mil colones).
La oferta pornográfica dentro de la tienda es vasta, habían películas para todos los públicos, incluso, sexo con mujeres embarazadas y pornografía con abuelitas. Sexo para gente madura mayor de cuarenta años y en una esquina estaban las zoofilias que es sexo con animales en especial con perros. Dentro de los juguetes sexuales más sofisticados aparecen un aparato al vacío para la autoestimulación femenina que tiene dos funciones: agrandar la vagina y provocar orgasmos constantemente.